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Golpe a la banda terrorista

350 kilos de explosivo, pistolas, metralletas y un lanzagranadas

El chalé de Cahors, en el departamento de Lot, albergaba, además del taller donde Luis Ignacio Iruretagoyena fabricaba sus sofisticadas bombas, un pequeño arsenal. En el baño del chalé pareado ocupado por los terroristas en el barrio de Payrat, han sido hallados al menos 350 kilos de explosivos almacenados, además de varias ollas de gran capacidad, que los etarras utilizan como una especie de cañón para dirigir las explosiones. De hecho, en los manuales de las guerrillas este método de enfocar la onda expansiva se conocía como "cañón cubano", dado que se situaba en las carreteras de montaña para atacar convoyes militares durante la revolución castrista.

El chalé ocultaba en el garaje un coche que estaba siendo manipulado para convertirlo en bomba rodante. Ya le había colocado el cableado. Además, en una de las habitaciones se había construido una especie de cabina, un cubículo hecho con plasticos, para manipular el volátil polvo de aluminio que sirve para fabricar amonal o amosal.

La casa estaba repleta de materiales para la mezcla de explosivos, la conexión de temporizadores y mandos a distancia para activar bombas, material de laboratorio y manuales. Un material similar fue hallado en Commelle-Vernay, en el departamento francés de Loire, el 24 de agosto pasado, que fue calificado por los investigadores como un taller de explosivos etarras. Iruretagoyena, no obstante, llevaba meses sin salir de la vivienda de Cahors.

El inventario de lo hallado en la vivienda, ayer pendiente de cconcluir, incluye cuatro pistolas, dos subfusiles, un fusil ametrallador y un lanzagranadas artesanal. Los investigadores dan gran importancia a la enorme cantidad de documentación localizada en la vivienda, lo que dará pie a nuevas líneas de investigación.

Dos de los recipientes encontrados en la casa tenían capacidad para albergar cada uno hasta 200 kilos de explosivos, según el vicefiscal antiterrorista de París Jean-Michel Bourles. La bomba de la T-4 superaba esa cantidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de septiembre de 2007