Fomento rinde cuentas en el Congreso

Álvarez se reafirma en su gestión en Cataluña frente a las críticas de la mayoría de la Cámara

"Bendito sea el día en el que el presidente del Gobierno decida que debo dejar el cargo", dijo ayer la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, después de que cuatro fuerzas parlamentarias (PP, CiU, ERC e IU-ICV) reclamaran su dimisión. Un gesto que no entra en sus planes: "Me iré cuando lo decida el presidente, ni un minuto antes. No voy a salir corriendo ni a esconderme de los problemas", afirmó.

Álvarez reitera las disculpas y asegura que en septiembre se notará la mejoría en los trenes de Barcelona
"Bendito sea el día en que el presidente del Gobierno decida que debo dejar el cargo", replica la ministra
CiU, PP, ERC e ICV exigen la dimisión de la titular de Fomento por el cúmulo de fallos en las infraestructuras
El tren de alta velocidad llegará a Barcelona el próximo 21 de diciembre
La ministra asegura que el aeropuerto de El Prat está perfectamente adaptado al futuro

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"Bendito sea el día en el que el presidente del Gobierno decida que debo dejar el cargo", dijo ayer la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, después de que cuatro fuerzas parlamentarias (PP, CiU, ERC e IU-ICV) reclamaran su dimisión. Un gesto que no entra en sus planes: "Me iré cuando lo decida el presidente, ni un minuto antes. No voy a salir corriendo ni a esconderme de los problemas", afirmó. La comparecencia de la ministra ante la comisión de Fomento y Vivienda del Congreso, para dar cuenta de los problemas de transporte que se han vivido en Cataluña en las últimas semanas, se movió entre las reclamaciones de estas cuatro formaciones para que dimita y su rechazo a ello. Álvarez tuvo, esta vez, un cierto respiro: ni el PNV ni el Bloque Nacionalista Galego pidieron que dimita. El representante socialista, el diputado catalán Daniel Fernández, fue el único que defendió a la ministra. Jorge Fernández (PP), en cambio, recordó a la ministra que quienes la criticaban representaban a 170 diputados frente a los 164 que la apoyan.

La sesión sirvió para que los partidos marcaran su territorio. PP y CiU aprovecharon la ocasión para resaltar sus diferencias con los socialistas, aunque de modo diferente. Jorge Fernández Díaz estuvo bronco. Jordi Jané (CiU) prefirió presentarse como el defensor único de la catalanidad. Ahí se topó con Esquerra Republicana. Su diputado, Joan Puig, se batió en diversos frentes: contra el centralismo del PP, contra el seguidismo de CiU y contra la subordinación del PSC al PSOE. Joan Herrera (IU-ICV), tuvo cuidado en distanciarse de la gestión de los socialistas.

Los únicos que mostraron una relativa equidistancia fueron PNV y BNG. Equidistancia que se tradujo en no reclamar la dimisión de la ministra, pero mostrándose a favor de las transferencias de trenes y aeropuertos que reclaman tanto el Gobierno catalán como los nacionalistas catalanes.

La ministra dividió su exposición en tres partes, con un común denominador: la defensa de las inversiones y actuaciones del Ministerio de Fomento en Cataluña. En lo relativo a la cantidad, Álvarez sostuvo que este Gobierno es el que más ha invertido en esa comunidad a lo largo de la historia. No importa que se calcule por la vía de los Presupuestos, la inversión licitada o la ejecutada. La suma de esta legislatura se sitúa siempre en primer lugar. Esto provocó una guerra de cifras, ya que ninguna otra formación estuvo de acuerdo con la ministra. El segundo frente fue el ferroviario. Álvarez reiteró la petición de disculpas por los percances y aseguró que hay dos fechas clave para la mejoría: 15 de septiembre, cuando entre en función la redistribución de vías en la estación de Sants, y 21 de diciembre, cuando el AVE llegue a Barcelona. Luego, la discusión se centró en si los incidentes sufridos en los trenes eran evitables. Para la ministra, cabía una solución: cortar el tráfico en Sants. El resultado hubiera sido peor. Ahora ha habido damnificados, pero también gente que ha podido usar los trenes.

Para quienes reclamaron la dimisión de la ministra, lo eran, aunque no coincidieron en los motivos. Para el PP y CiU, el principal problema es la "mala" gestión de la ministra. Para Herrera, todo deriva de la "obsesión" de las demás formaciones por el AVE, lo que ha hecho que se invierta en un tren "clasista y elitista" en vez de en un transporte de "los trabajadores".

El tercer punto fue el aeropuerto. La ministra presentó una batería de cifras que demostraban, en su opinión, que El Prat está perfectamente adaptado al futuro: no sufre graves problemas y los que padece son menores que los que afectan a otros aeropuertos europeos. La ampliación en marcha lo blinda para los próximos años: crecerá y será uno de los mejores de la UE, sostuvo. Más tarde tuvo la satisfacción de recordar a los diputados que algunos habían reclamado un cambio de gestión aeroportuaria, pero nadie había señalado problemas de gestión.

Daniel Fernández (PSC) acusó a PP y CiU de formar un frente común por "ansiedad electoral". Ambas formaciones, dijo, acudieron al Congreso con la decisión tomada: había que pedir la dimisión de Magdalena Álvarez sin necesidad de oír sus argumentos. Así lo había indicado, dijo, el dirigente popular Ángel Acebes. Es decir, el PP promueve una aparente reprobación de la ministra y CiU se apunta. Y se pasa por alto una diferencia de actitudes: hay un problema y la ministra, dijo, acude al Parlamento a dar explicaciones. El anterior titular de Fomento (Francisco Álvarez-Cascos) siguió cazando durante la crisis del Prestige.

No fue la única alusión al pasado. Entre otros motivos, porque una parte principal de los argumentos que, dijo la ministra, explican los problemas ferroviarios, hay que buscarlos en los ocho años de Gobierno del PP en los que éste no invirtió en Cataluña ni en nuevas infraestructuras ni en mantenimiento. El resultado, a la vista está: las averías repetidas en un material obsoleto. Para no hablar, dijo, del falso AVE puesto en marcha por los populares que no iba más que a 200 kilómetros por hora.

Fernández-Díaz contestó airado que no era cierto. "Ustedes mienten por norma para ocultar su incapacidad". Lo mismo da, añadió, que se hable de la velocidad del AVE que de "las armas de destrucción masiva en Irak". Y remató: "Hay algo que no digieren: el AVE a Sevilla lo llevó un Gobierno socialista y es un Gobierno socialista quien llevará el AVE a Barcelona". José Ramón Beloki (PNV) hizo el discurso más apaciguador. Insistió en la necesidad de acometer soluciones con una "visión conjunta del Estado".ERC arremetió contra el PSC por la defensa que Fernández hizo de la ministra, dejando de lado, dijo Puig, las posiciones de la Generalitat. "Este Gobierno", replicó Fernández, "está formado por dos partidos: PSOE y PSC. Somos gobierno. Otros pretenden estar a la vez en el Gobierno y la oposición".

LOS ARGUMENTOS DE LA MINISTRA

"Este Gobierno es el que más ha invertido en Cataluña en toda la historia de España".

"El PP evitó invertir en Cataluña. Ahora reclama inversiones, pero en su 'web' calienta al resto de España contra los catalanes".

La ministra pide disculpas a los usuarios de los trenes de Cercanías de Barcelona, pero defiende que el aeropuerto de El Prat funciona correctamente.

"Se está reformado el sistema de transporte en Cataluña".

"El servicio ferroviario mejorará a partir de mediados de septiembre, cuando esté lista la nueva distribución de vías en Sants, y en diciembre, cuando los trenes de largo

y medio recorrido circulen por las vías de ancho europeo y se pueda aumentar la frecuencia de los Cercanías. Estas inversiones sólo se ven a medio plazo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de agosto de 2007.

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