Un camión grúa engancha un turismo en un carril-bus y lo empotra en una farmacia

La conductora del coche resulta ilesa tras ser arrastrada 20 metros

Un camión grúa arrastró ayer por la mañana un coche con su conductora dentro más de 20 metros en la calle de Carranza. Finalmente, lo lanzó contra una farmacia situada en el número 11, en la esquina de la calle de Ruiz, donde quedó empotrado. No hubo heridos, pero la conductora sufrió una crisis de ansiedad.

A las 11.30, el coche, un BMW gris, se encontraba aparcado momentáneamente en el carril-bus de la calle de Carranza. Según explicó un portavoz del servicio de Emergencias Madrid, el camión -un volquete con grúa- perdió una de las patas que le sirve para aposentarse y maniobrar anclado al suelo, justo en el momento en el que pasaba a la altura del coche aparcado, pero la pata se quedó ligada al camión y el borde metálico hizo de anzuelo con la parte posterior del BMW. Así, enganchado al camión, el coche fue arrastrado más de 20 metros hasta quedar empotrado en la farmacia.

"Sonó como una bomba", cuenta Lola Pedemonte, una camarera del restaurante frente al que el coche comenzó su inesperada trayectoria. El local se encuentra separado de la farmacia por la calle de Ruiz.

Lola Pedemonte, junto con otra camarera, presenció el accidente que, sucedió "muy rápido". Llamó inmediatamente al 112. Luego se acercaron a donde el turismo terminó su forzado recorrido y ayudaron a la mujer a salir. "Casi se desmaya del susto", agrega Pedemonte.

La mujer, de unos 55 años, no sufrió ninguna lesión y tampoco el conductor de la grúa resultó herido, según indicó un portavoz de Emergencias Madrid. Por suerte no había peatones en ese momento en la esquina de Carranza con la calle de Ruiz, donde quedó empotrado el coche.

Aunque no resultó herida, la mujer que estaba al volante del turismo sufrió una crisis de ansiedad y tuvo que ser atendida por sanitarios del Samur.

"Tenía que reponerse de ese susto tan grande", añadió el portavoz de Emergencias Madrid. "La pobre mujer no supo ni qué pasó hasta que no se bajó del coche, muerta de los nervios", añade.

"Parecía que volaba; era como el capote de un torero", explica muy impresionada Pedemonte. "Realmente, esta mujer tiene un ángel de la guarda, porque si el golpe hubiese sido en la parte delantera del coche, la habría matado", añade.

A pesar de lo aparatoso del accidente, tres horas después sólo se podían ver algunos restos de cristales rotos y la falta de dos bolardos de la acera.

El coche BMW resultó muy dañado, según Emergencias Madrid. La Policía Municipal ha abierto una investigación del accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de agosto de 2007.

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