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La investidura de Sanz

Navarra tendrá presidente el sábado

Todo está dispuesto para que los 12 parlamentarios del PSN ejecuten la decisión de la ejecutiva federal de facilitar a Miguel Sanz, líder de UPN, su reelección como presidente. Eso sí, el PSOE se esforzará por restañar las heridas que esta orden ha abierto en el partido en Navarra.

Se trata de ayudar a la ejecutiva regional a reconducir a la disidencia. Tanto en Madrid como en Navarra se diferencia claramente entre "los dos tipos de disidencia" que hay actualmente en el PSN. Por un lado, quienes piden un congreso extraordinario, en una estrategia que buscaría la revancha del anterior congreso, en el que perdieron frente a Carlos Chivite. La otra disidencia preocupa y "duele" mucho más, porque obedece a la enorme frustración de no poder pactar con NaBai y al enfado mayúsculo con la dirección federal por haber impuesto Madrid "una decisión que no está en concordancia con lo que querían el partido en Navarra, sus militantes y sus votantes". Ésta es una expresión de la presidenta del Parlamento foral, Elena Torres, muy compartida.

Pero Carlos Chivite, secretario general, es claro sobre lo que se puede hacer ante la decisión de la dirección federal: "O se acata o uno se autoexcluye".

La presidenta puso ayer en marcha el mecanismo institucional para que la sesión de investidura de Sanz llegue a buen puerto. Mañana, el candidato de la derecha expondrá su programa. El viernes será el turno del resto de los portavoces y la primera votación. No saldrá elegido porque se requiere la mayoría absoluta. El sábado habrá una segunda votación en la que Sanz sí saldrá triunfante. Sólo necesita más votos a favor que en contra, y los socialistas se abstendrán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007