Reportaje:

Las insatisfacción de Schuster

El Madrid no pone a disposición del técnico los jugadores que le prometió

"Queremos fichar a Cristiano Ronaldo, Robben, Cesc y Kaká", anunció a Bernd Schuster un dirigente del Real Madrid hace seis meses. El entonces técnico del Getafe se imaginó al frente de un portaaviones. "¡Con esos jugadores voy encantado!", exclamó. En su estructura mental de ex futbolista, el alemán alienta una idea fija: no hay técnico que valga allí donde no hay ejecutantes. La posibilidad de contar con futbolistas de buen pie iluminó su plan de imprimir al equipo un estilo opuesto al que proponía Fabio Capello. Sólo con hombres más técnicos podría el Madrid practicar un fútbol más atractivo.

En el último partido amistoso, en Moscú, el domingo pasado, el Madrid de Schuster no incluyó en su línea media ningún futbolista contratado bajo su mandato. Diarra, Gago e Higuaín llegaron con el auspicio de Capello. A Robinho le contrató Florentino Pérez. A Baptista lo pidió Arrigo Sacchi. Y Raúl, Guti y De la Red son canteranos. Después de tres semanas de trabajo, los únicos jugadores que le proporcionó el club para llevar a cabo su proyecto son dos centrales y un goleador: Metzelder, Pepe y Saviola. Ninguno de los tres se caracteriza por marcar la pauta del juego. Ninguno es como Kaká o como Cesc.

"Queremos a Cristiano Ronaldo, Robben, Cesc y Kaká", anunciaron los dirigentes hace meses
Pepe es el único fichaje de Mijatovic desde que se fue su colaborador, Baldini

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Cuando mantuvo sus primeras reuniones con Schuster, a principios de año, el presidente del Madrid, Ramón Calderón, atravesaba una época difícil. El equipo fracasaba en Europa y daba pocos síntomas de poder ganar la Liga. A falta de una realidad más ilusionante, Calderón imaginaba proyectos grandiosos. El que pensaba para la temporada 2007-08 incluía a algunos de los futbolistas más relevantes del panorama mundial. A Calderón no le faltaba audacia. Para alimentarla contaba con el asesoramiento de Pedja Mijatovic, el director general de fútbol, siempre dispuesto a jactarse del control que ejerce sobre el mercado.

Seis meses después, el mercado se resiste a las incursiones de Mijatovic. Asentado en su cargo, Schuster se empezó a hacer a la idea de que Cesc seguirá en el Arsenal, Cristiano Ronaldo en el Manchester United y Kaká en el Milan. Con el verano, y con el título de la Liga, los sueños más excitantes de Calderón también se desvanecieron. Su nuevo entrenador debió hacer planes sobre la base de un escenario menos fastuoso. Schuster diseñó una lista y la elevó a Mijatovic para su seguimiento. Puesto a prescindir de Cesc y Kaká, señaló la necesidad de contratar a Ballack; en vista de que no podría alinear a Cristiano Ronaldo, aprobó la incorporación de Saviola, y, a falta de Roberto Carlos y Helguera, pidió a Chivu, un defensa polivalente, hábil y experimentado que por entonces jugaba en el Roma. Apurado ante las peticiones, Mijatovic se puso a telefonear a los clubes y los agentes.

Saviola se quedó libre en enero y su adquisición no supuso problemas. Ya con Schuster en el club, lo primero que hizo Mijatovic fue pactar con el Roma el traspaso de Chivu a cambio de 18 millones de euros. Cuando llamó al jugador, el acuerdo con el Roma era total. Según Chivu, que se sintió manipulado, Mijatovic le trató con rudeza. "Sabía que el Inter me ofrecía cinco millones y él me ofreció tres", dijo el futbolista, indignado. Chivu recuerda que Mijatovic se dirigió a él como si no quisiera ficharle realmente. "Si vienes al Madrid, debes renunciar a ganar dinero. A cambio, vas a ganar prestigio", le espetó. Sorprendido, Chivu le propuso que se aplicara la misma fórmula: "Vale, yo voy, pero entonces tú renuncias a tu sueldo". Esa misma semana, el defensa rumano que quería Schuster fichó por el Inter. Por su parte, Mijatovic no tardó en cerrar la contratación de Pepe, central brasileño del Oporto. La operación se cuadró por un total de unos 43 millones, contando con el sueldo de tres años del defensa, más los gastos del fichaje.

Hasta ahora, Pepe es el único jugador que ha podido fichar Mijatovic sin la ayuda de su ex colaborador, el italiano Franco Baldini. Se trata de un defensa interesante, pero Schuster no le considera esencial. Para Schuster, lo verdaderamente importante era contar con alguien como Ballack. Pero Ballack -tras un intento fallido de Mijatovic por contratarle- dijo el lunes que no dejará al Chelsea.

Perdido su objetivo prioritario, Kaká, y desechada su alternativa, Ballack, Schuster no deja de pedir. Igual que Capello, advierte al club de la necesidad de contratar a un centrocampista capaz de jugar en la banda o a un extremo. Sin Beckham ni Reyes, dos bajas anunciadas, los costados del equipo se han quedado vacíos de especialistas. Sólo Balboa, un canterano, responde a las características de un extremo. Pero sólo ha jugado mil minutos en Primera en dos años.

Robben, extremo zurdo del Chelsea, es un viejo objetivo de Mijatovic. El montenegrino lleva un año intentando que firme por el Madrid. Pero Robben es escurridizo. En los últimos días, Mijatovic ha redoblado sus esfuerzos por la vía del progenitor. En determinados casos, para desbloquear las negociaciones, Mijatovic negocia con los padres. Lo hizo para cerrar el traspaso de Kaká en 2006, sin éxito, y ahora vuelve a intentarlo con Robben. Como siempre, el padre se muestra eufórico ante la oferta. Sólo falta lo fundamental: el consentimiento del Chelsea, que pide casi 40 millones de euros. Los dirigentes madridistas afirman que esta cantidad es inasumible para sus presupuestos. De modo que de aspirar a Cristiano Ronaldo los responsables del Madrid han pasado a Robben. Si Robben falla, Mijatovic propone a Sneijder.

Wesley Sneijder, jugador revelación del Ajax en 2004, reúne las condiciones que requiere el técnico. El plazo para inscribir la plantilla se cierra el 31 de este mes. Schuster cruza los dedos.

El Real Madrid, por su parte, se enfrenta hoy al Belenenses portugués.ATLAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 08 de agosto de 2007.

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