Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:TORRES Y SOLDADO | Jugadores del Real Madrid

"Se necesita suerte y valor"

Los dos canteranos, que se reencuentran este año en el Madrid de Bernd Schuster, rememoran cómo fueron sus primeros pasos en el fútbol y cómo llegaron a la élite

Uno es de Madrid y tiene 21 años. El otro es de Valencia y tiene 22. Uno es defensa y el otro delantero. Uno creció en las categorías inferiores del conjunto blanco desde los 8 años y el otro entró con 13. Uno, Miguel Torres, encontró continuidad en el primer equipo gracias a Fabio Capello. El otro, Roberto Soldado, se fue cedido a Osasuna porque no entraba en los planes del técnico italiano. Los dos se reencuentran este año en el nuevo Madrid de Schuster y cuentan a EL PAÍS cómo fueron sus comienzos. Lo hacen sentados en una mesa de ping-pong.

Soldado. Te conocí cuando llegué al cadete. Tú estabas en el infantil A. Coincidimos en algún entrenamiento pero no me fijé mucho en ti. Llegué a mitad de temporada y bastante tenía con ocuparme de la gente de mi equipo como para mirar a los de abajo.

Torres: "Raúl lo resume todo. Te transmite una idea clara: que esto va en serio desde el primer día en que entras en el equipo"

Soldado: "El año pasado antes de la pretemporada tenía claro que no iba a seguir en el Madrid. Decidí irme a Osasuna. Acerté"

Torres. Pues yo sí que me fijé en ti y siempre pensé que eras un gran delantero, uno de los referentes. Y ahora fíjate, tengo la suerte de jugar contigo...

Soldado. Sí que se ha pasado rápido el tiempo. Me vine con 13 años a Madrid y viví durante siete meses en un hotel donde estábamos alojados todos los que veníamos de fuera, unos 40 chicos, hasta los 18 años. Por la mañana nos llevaban a un colegio-internado y por la tarde a la ciudad deportiva. Fue muy duro separarme de mi familia y llegar a una ciudad donde no conoces a nadie. No me olvidaré nunca del primer mes y medio. Las cosas mejoraron cuando empecé a relacionarme con la gente.

Torres. Lo tuyo tiene mérito. Has tenido la cabeza bien centrada. En una ciudad nueva en la que te encuentras con cosas a las que no estás acostumbrado, lo normal hubiese sido perderte por ahí y distraerte con cosas que no tienen nada que ver con el fútbol. Es lo que tiene que hacer un jugador en formación: descansar y aprovecharse de las instalaciones.

Soldado. Hablas como si fueras tú el mayor. No sabes lo que sufrí la primera semana. Fue la más complicada de mi vida. Hablaba todas las noches con mis padres pidiéndole que vinieran a por mí porque no aguantaba.

Torres. Yo lo tuve mucho más fácil. Con ocho años terminaba los entrenamientos y me iba a casa con mi familia.

Soldado. Yo llamaba a mi padre todas las noches y él tuvo la suficiente paciencia para hablar conmigo y decirme las cosas claras. Acabó convenciéndome de que aguantara. Y aquí estoy.

Torres. Lo que echaba de menos era pasar más tiempo con mis amigos. No podía con tantos viajes y tantos entrenamientos.

Soldado. Si es que somos distintos en todo, diferentes problemas y diferentes formas de llegar al Madrid. A mí me estuvo viendo un ojeador del Madrid durante un año hasta que un lunes recuerdo que llamó a mi padre y le dijo que el sábado vendría Vicente Del Bosque para verme jugar. Tuve la suerte de hacer un muy buen partido y a los dos días estaba en Madrid.

Torres. Pues yo me apunté sólo. El colegio al que iba estaba en frente del Bernabéu y desde mi clase veía al estadio. Un día hicimos una excursión a la sala de trofeos y había una taquilla en la que te podías apuntar para hacerte las pruebas. A los pocos meses me llamaron, entré en el Torneo Social y luego en los benjamines.

Soldado. Lo que sí tenemos en común es que somos madridistas de nacimiento. Recuerdo que cuando el Madrid ganó la séptima con el gol de Mijatovic yo estaba con mis padres, todos con la bufanda puesta.

Torres. Yo era de los que iba a todas las presentaciones de jugadores. Hubo una época en la que antes de que empezara la pretemporada el equipo se presentaba en el Bernabéu, allí estaba yo.

EL PAÍS. ¿Se iban fijando en alguien?

Torres. Yo siempre en Raúl... Simbolizaba el sueño. Crecer en el Madrid y triunfar en el primer equipo. Fernando Hierro también fue importante para mí.

Soldado. A mí me encantaba Zamorano, por su garra y por todo, daba casi miedo.

Torres. Es que Raúl lo resume todo. Te transmite una idea clara: que esto va en serio desde el primer día en que entras en el Madrid. Todos los entrenadores nos iban inculcando los valores del club, las normas, los comportamientos... Te formas no sólo como futbolista sino también como hombre. Eso sí, a medida que subes de categoría aumenta el nivel y tienes que estar mucho más concentrado.

Soldado. Es verdad. De los que estaban conmigo en las categorías inferiores sólo han subido tres o cuatro al Castilla.

Torres. De lo míos, sólo es profesional Jurado.

Soldado. El año que tú saltaste al filial es cuando yo empecé a notar que iba más en serio. Te das cuenta de que lo tienes en las manos, te ves más cerca del primer equipo.

EL PAÍS. Y luego debutar y tener que mantenerte en el primer equipo que es lo más difícil.

Soldado. Eso es mejor preguntárselo a Miguel.

Torres. Está claro que lo más complicado es debutar con el primer equipo. Luego hay que buscar continuidad. Fabio confió en mí.

EL PAÍS. Es curioso porque Torres está en el Madrid ahora gracias a Capello y Soldado tuvo que irse a Osasuna el año pasado porque Capello no le quiso.

Soldado. El año pasado antes de venir a la pretemporada yo tenía claro que no iba a seguir en el Madrid. Sabía que dispondría de pocos minutos y decidí irme. Acerté.

Torres. ¿Recuerdas el partido en el que debutaste? Yo, como si fuera ayer. Fue en Kiev, en Liga de Campeones. Fuimos varios canteranos y jugué de central. No tuve miedo, nunca lo he tenido; quería jugar, que me viera Fabio, que me conociera.

Soldado. Tú en Champions y yo en Copa del Rey.

EL PAÍS. ¿Tras el debut se preguntaron 'y ahora qué'?

Torres. Yo tenía claro que era una oportunidad para mí y quise jugármela consciente de que luego regresaría al Castilla. Pero volví, aunque fuera por las lesiones de otros.

Soldado. Hay que ser realistas. Por muy bien que lo hagas, sabes que vienes desde abajo y que es complicado tener minutos. La continuidad que has tenido tú ha sido una excepción.

Torres. La verdad es que a mí también me sorprendió. Los dos hemos tenido la suerte de tener buenos entrenadores cuando éramos pequeños. Ahora sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer.

Soldado. Además de la suerte hay que echarle huevos al asunto. Hay que mezclar la suerte con el valor para que las cosas salgan bien. Y rezar para que no te lesiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2007