Entrevista:EN POCAS PALABRAS

"La música celta resiste a las modas"

Seamus Egan, líder del quinteto Solas, encabeza el cartel de la Festa da Carballeira de Zas, la célebre cita 'folk' de A Coruña

A sus 41 años, el irlandés afincado en Filadelfia, Seamus Egan, acaba de cumplir el décimo aniversario al frente de Solas, un quinteto al que la crítica siempre sitúa entre las bandas de música celta más poderosas del planeta. Flautista, guitarrista y versátil compositor (suya es, por ejemplo, la música de la película Los hermanos McMullen), Egan ha sido capaz de conjugar la pasión por gigas, reels, valses y demás ritmos de la tradición irlandesa con otros ingredientes menos previsibles, como las guitarras eléctricas o la canción de autor. Después de siete álbumes de estudio, Solas (luz, en lengua gaélica) celebra su primera década con un disco y un DVD en directo, Reunion. Encabezan esta noche la Festa da Carballeira de Zas (A Coruña), un encuentro mítico entre los folkies al que cada año acuden cerca de 10.000 aficionados. El 8 de septiembre actuarán en el Vía Celta de Collado Villalba (Madrid).

Pregunta. ¿Imaginó que llegaría a celebrar el décimo aniversario de Solas?

Respuesta. No resultaba sencillo, pero ayuda que nuestro trabajo nos sigue divirtiendo mucho. Intuyo que nuestra longevidad proviene de que la banda nunca ha pretendido eclipsar las individualidades. Es inevitable, por ejemplo, que a algunos seguidores les gustara más nuestra primera vocalista, Karan Casey, y otros prefieran a Deidre Scalan, igual que sucede en el caso de los guitarristas John Doyle y Eamon McElholm. Pero cuando surgieron bajas, jamás le indicamos al sucesor: "Mira, debes hacer lo mismo que hacía tu antecesor".

P. ¿Ha vivido la música celta tiempos mejores?

R. Durante la segunda mitad de los noventa atravesó un periodo de popularidad increíble, y no podía durar siempre. Pero esta música es lo bastante fuerte como para resistir muchos siglos más, al margen de modas puntuales.

P. ¿Han sabido evolucionar los sonidos tradicionales irlandeses?

R. Sin duda: de lo contrario, ya llevarían mucho tiempo en los museos. Lo que ahora percibimos como tradicional les sonaría revolucionario a nuestros abuelos.

P. ¿Y esa querencia suya por las versiones de autores muy ajenos al universo celta? Han acercado a su estilo a Dylan, Tom Waits, Nick Drake, Dan Fogelberg...

R. Eran todas canciones adorables y el único límite que nos imponemos es el de nuestra imaginación. Después de siete discos en estudio, aún podemos presumir de que ninguno se parezca demasiado al anterior. Todos hemos crecido en la tradición irlandesa, sin duda, pero me niego a que eso nos invalide para frecuentar otros territorios.

P. A un hombre perfeccionista como usted, ¿le producía vértigo un álbum en directo?

R. Es inevitable sentir un cierto hormigueo cuando sabes que tu nuevo disco depende de lo que hagas durante dos horas. Pero estoy satisfecho. No era cuestión de hacerlo demasiado perfecto, sino enérgico. Y Reunion transpira energía.

P. ¿Qué tal se entiende con el público gallego?

R. Al poco de fundar el grupo actuamos en el festival de Pardiñas

y fue una experiencia entrañable, deliciosa. Y el año pasado debutamos en el escenario principal del festival de Ortigueira. Aquello es increíble: pocas veces había visto tanta gente junta en toda mi vida...

Seamus Egan.
Seamus Egan.

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