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Ibarretxe y Agirre dan un toque de atención a EB

Ezker Batua recibió ayer una llamada de atención por partida doble, tras su apoyo al candidato socialista a presidir la Diputación alavesa. El lehendakari Ibarretxe, lo hizo por la vía elusiva, al no mencionar a esa fuerza de su gobierno cuando afirmó que el PNV y EA tienen la responsabilidad de devolver la confianza en la política a la sociedad vasca. Bien es cierto que incluyó un "fundamentalmente" que suaviza la exclusión y que lo hizo mientras recibía al gobierno de la Diputación de Guipúzcoa, del que sólo forman parte los dos partidos nacionalistas.

Más explícito fue el nuevo diputado general de Álava, Xabier Agirre, quien ayer se incorporó a su despacho y firmó los ceses del equipo de gobierno de Ramón Rabanera, al tiempo que ordenó el pago a los ayuntamientos alaveses de 55 millones de euros. Agirre anunció con claridad que la decisión de EB de no apoyarle "tiene consecuencias", aunque no explicitó cuáles serán, más allá de no formar parte del equipo de gobierno .

Desde EA, el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, dijo que la formación de Javier Madrazo tiene que dar explicaciones, porque el tripartito, señaló, debe reforzarse en las decisiones de cada día.

El representante en las Juntas Generales alavesas de EB, José Miguel Fernández, defendió su actuación y aseguró que ha estado respaldado en ella por el coordinador general de la formación, Javier Madrazo. "Es una decisión coordinada y compartida por la dirección de Ezker Batua en Euskadi", aseguró. Fernández sostiene que su actuación no constituyó ninguna deslealtad, porque desde el principio el PNV estuvo advertido de las condiciones en que prestaba su apoyo. Éste fue temporal, puesto que hubo un plazo para que Agirre alcanzara un acuerdo con el PSE. Transcurrido ese margen de tiempo, dijo, EB quedaba liberada de su compromiso.

El juntero de EB no admitió que su actuación deba poner en crisis al tripartito. Su argumento es que EA excluyó a EB del pacto en Guipúzcoa y que su formación tampoco entró en el gobierno foral vizcaíno, sin que ninguna de las dos cosas hayan provocado ese efecto. Fernández no ve por qué su actuación en Álava deba juzgarse más duramente.

También consideró cumplido el objetivo que buscaba su actuación: romper el frente PP-PSE en Álava y evitar que los socialistas, al no vislumbrar alternativa, siguieran en él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de julio de 2007