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Reportaje:

El Puma, sin adiestrador

Por primera vez en siete años, Emerson empieza una temporada sin Capello como técnico

Emerson dice que no se ha parado a pensar. Que no ha tenido tiempo de hacerlo porque las vacaciones han pasado demasiado rápido. Dos semanas en Cerdeña con su hija y otras dos en Brasil con su familia le han distraído lo suficiente como para olvidarse de que, por primera vez en siete años, empezaría la temporada con un entrenador distinto. Ya no le esperaría Fabio Capello con sus gafas de moda, su gorra blanca y su cojear en el medio del campo.

"Sí que se me hace un poco raro jugar en Europa sin Capello... Me despedí de él en junio. Sabía que no iba a seguir, pero tampoco es que me pusiera a pensar mucho en eso durante las vacaciones", asegura el centrocampista brasileño, de 31 años. "Le debo mucho, siempre le agradeceré el trato que tuvo conmigo y el respeto que me demostró. No es fácil siendo extranjero adaptarte al fútbol europeo, pero Fabio me dio plena confianza desde el principio y me hizo sentir parte de un equipo", reflexiona.

"A Fabio le debo mucho, pero yo tengo contrato con un equipo, no con un entrenador"

No obstante, Emerson no se muestra demasiado nostálgico. Sabe que no tiene tiempo para ello porque su tarea ahora es ganarse la confianza de Bernd Schuster. Y es que el técnico alemán nunca ha jugado con un doble pivote defensivo. Prefiere primar la construcción y la fantasía en el medio del campo. "La vida continúa. Fabio hará lo mejor que considere para él y yo haré lo mismo conmigo... seguirle no hubiera sido lo correcto, porque yo tengo contrato con el Madrid, no con un técnico".

El brasileño tiene claro que quiere cumplir su compromiso con el conjunto blanco. Su fichaje fue una apuesta de Capello -que no quería desprenderse de su gregario aplicado- pero le quedan dos años de contrato y Schuster ha decidido, en principio, no descartar a nadie. Quiere verlo trabajar, dicen desde su entorno, y está dispuesto a contar con él.

"Entre tanto viaje, presentaciones y compromisos no hemos tenido mucho tiempo de conocernos... pero sí tuve una charla con el entrenador", admite Emerson. "Me dijo que formo parte del grupo, que tendré que ponerlo todo de mi parte y que si estoy bien físicamente tendré mis posibilidades", cuenta. "Tengo que ser sincero, me gusta su carácter. Es una persona abierta que bromea mucho con nosotros", explica. Y añade: "Tiene una filosofía muy distinta de la de Capello y no sólo en el tipo de juego sino también en la preparación y en el trabajo. No nos machaca físicamente como el año pasado y, además, es un técnico que siempre piensa en el grupo. Participa activamente en cada ejercicio".

Emerson ha tardado menos de un día en darse cuenta del cambio. Lo ha asimilado y ya se siente parte de ello. En el club, sin embargo, tienen otros planes. Ramón Calderón, el presidente, ha comunicado a Schuster que la ficha del brasileño -cobra unos cuatro millones de euros- es demasiado alta para que juegue sólo unos minutos. En el caso de que llegara una oferta, la dirección deportiva no se lo pensaría dos veces.

Pese a ello, Emerson sigue convencido de que no abandonará el barco. Ni siquiera si lo llamara el Juventus. "Es que hay mucho cuento por ahí. Si hay algo que he apreciado siempre de los clubes italianos es que cuando quieren a un jugador van directamente a por él", comenta. "He escuchado de todo, que si el Milan, que si el Inter... pero nadie se ha puesto en contacto conmigo y tampoco con el Madrid". Está tan desconectado del mercado de fichajes y del calcio que ayer confesó ni haberse enterado de que Materazzi, en una entrevista a la Gazzetta dello Sport, dijo que no quería a Emerson en el Inter. ¿El motivo? Haber ofendido a Ibrahimovic y Vieira cuando dejaron la Juve y ficharon por el club de Moratti. "No sé nada de eso... me extraña que hagas esas declaraciones una persona tan inteligente como Materazzi".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de julio de 2007