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Necrológica:

Santiago Estrada, ex director de la EMT y experto en tráfico

Ha muerto Estrada. Así era conocido, como Estrada. Santiago Estrada Sainz, hombre bueno y eficaz. Tal podría ser su epitafio. Por este orden. Fundamentalmente un ser bueno. Católico practicante, hizo en su vida el bien. Ha fallecido tras años sometido a una enfermedad que le mantenía imposibilitado en su movilidad, cualidad ésta que caracterizó su trayectoria, tan vinculada al Ayuntamiento de Madrid.

Ingeniero militar, doctor en disciplinas relacionadas con la ciencia y las matemáticas y experto en movilidad, supo ordenar el tráfico de Madrid como Delegado de Circulación y Transportes, tras pasar por la EMT, que dirigió con la modernidad que importó de las capitales europeas en los años setenta. Como Delegado de Seguridad y Policía Municipal hizo de este Cuerpo una instancia apreciada, y profesionalizó un colectivo capaz de adaptarse a la transición política a la democracia, con la que siempre estuvo comprometido.

Liberado de la gestión, el alcalde Tierno encontró en él su mano eficaz para afrontar la efervescencia de las calles de Madrid en aquellos años reivindicativos, que alcanzó desde la movida a la reordenación urbanística, pasando por las manifestaciones de intereses vecinales, profesionales y de cualquier otro colectivo, que siempre encontraron en Estrada la mejor solución a la ocupación de las vías públicas. Estrada hacía posible, como director de la EMT en los años setenta, mantener discretamente la negociación con su comité de huelga, mientras sus miembros, buscados por la policía, se reunían en la sede de este periódico al amparo de la cobertura informativa de la primera huelga en aquella empresa.

El 23-F, Estrada entró y salió del Congreso con la impunidad que le daba su rango militar, facilitando el transito informativo entre la calle y el interior del Parlamento. Si Dios existe, desde ayer se sentirá más acompañado con Estrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de julio de 2007