Reportaje:Fallece el presidente del Grupo PRISA

Allí donde todo empezó

Políticos, empresarios y periodistas rinden homenaje a Polanco en la capilla ardiente

Su hija Isabel de Polanco, muy emocionada, explicó el porqué: "Hemos querido que su despedida fuera aquí, porque aquí estaba todo lo que él quería". La capilla ardiente de Jesús de Polanco se instaló a media tarde en la sede de la Fundación Santillana y el Grupo Timón, al lado del Casón del Buen Retiro, en el centro de Madrid. El mismo lugar donde el empresario inició, en su juventud, su andadura profesional. Donde vivía y donde tenía su despacho.

En el vestíbulo se instaló el féretro. La escalinata de entrada, flanqueada de coronas, permitía llegar a una mesa en la que se instaló el libro de condolencias. Junto a él, una fotografía: la de Jesús de Polanco, sentado en un poyete de piedra en Santillana del Mar (Cantabria), con un ejemplar de EL PAÍS en las manos. La firmó Palazuelos en 1981. Uno de los colaboradores del presidente del Grupo PRISA exclamó: "Ahí están dos de sus grandes obras. Santillana del Mar y EL PAÍS".

Francisco Ayala, con 101 años, acudió a la capilla. La llegada de Saramago fue emotiva
El empresario Plácido Arango: "Jesús se ha ido cuando más lo necesitábamos"
"Pensaba que era un todopoderoso y me dio una lección de humildad", dijo Méndez, de UGT

Dentro, presidiendo la estancia donde se había colocado el féretro, había un retrato en blanco y negro, obra del pintor Hernán Cortés, en el que presidente del Grupo PRISA aparece de perfil, en mangas de camisa y en actitud reflexiva. Lo tenía en su casa. Se sentía reflejado en él.

Llegaban los visitantes, representantes de las instituciones y la vida política y empresarial y ofrecían sus condolencias a los periodistas de los medios del grupo que cubrían la información. Uno de los primeros fue el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien permaneció más de una hora junto a los cuatro hijos del fallecido (Ignacio, Manuel, Isabel y María Jesús).

Junto a ellos, los consejeros delegados de PRISA, Juan Luis Cebrián; de Unión Radio, Augusto Delkader, y de Sogecable, Javier Díez de Polanco. También estaban las dos mujeres que compartieron la vida con Jesús de Polanco: Isabel Moreno y Mari Luz Barreiros.

María Jesús, una de sus hijas, declaró en la estancia atestada de gente: "Estamos pasando un momento muy triste, pero están ocurriendo cosas muy bonitas que a él le hubiera gustado ver".

El presidente del Gobierno coincidió con la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Vivienda, Carme Chacón; y el titular de Cultura, César Antonio Molina, además del ex presidente del Gobierno Felipe González. Éste ya había había acudido por la mañana a la clínica Ruber Internacional, donde falleció el empresario. Por la tarde, visitó la capilla ardiente y se mostró muy afectuoso con la familia y los colaboradores de Polanco, pero no quiso hacer declaraciones.

Cuando salió, el jefe del Ejecutivo definió a Polanco: "Un hombre hecho a sí mismo. Todo coraje. Padre fundador de la democracia como fundador de EL PAÍS, que es un medio vital de la libertad y la democracia. Todos le debemos mucho".

También la vicepresidenta Fernández de la Vega anunció: "La de Jesús es una pérdida muy grande. Lo siento mucho y vamos a sentir mucho su pérdida. Era una persona comprometida, valiente y luchadora que ha entregado su vida a la defensa de la libertad, las libertades, la libertad de expresión. Y todo eso lo ha hecho con talento, energía, dedicación e inteligencia. Ha contribuido a construir la democracia en este país".

Otros ministros desfilaron por la capilla ardiente. Como la titular de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que confesó estar muy triste. "Polanco ha sido una persona de una proyección pública extraordinaria. Uno de los grandes personajes de la democracia. Para mí ha sido siempre un amigo, en política y fuera de ella. Una persona a la que he acudido siempre en busca de consejo y siempre lo tenía. No lo voy a olvidar". Salgado recordó, emocionada, su último encuentro con Polanco hace unas dos semanas, cuando el presidente de PRISA recibió un premio concedido por el Gobierno de Chile en la casa del embajador. En una esquina del gran salón, sentados en dos butacas, la ministra y el empresario compartieron confidencias en voz baja. "Hablamos de política, de la crispación que tanto sufrió él en estos últimos meses y de cómo esa crispación dificultaba la convivencia en este país".

Por su parte, el titular de Cultura comentó: "Ha sido una de las personas que más ha hecho por la lengua y por la cultura española a través de las editoriales y de los medios de comunicación. La pujanza que hoy tiene nuestra lengua en todos los países se debe al prestigio de las empresas que creó. Publicó a los grandes escritores en lengua española. He tenido desde hace muchos años una relación muy fuerte con Polanco, siempre dispuesto a oír y a hacer sugerencias. Le recordaré siempre". También visitaron la Fundación Santillana el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el titular de Economía, Pedro Solbes, quien se mostró rotundo: "Es imposible entender la transición sin el papel de un medio de comunicación de referencia como es EL PAÍS y de un empresario de la talla de Polanco".

Políticos, empresarios, periodistas y representantes del mundo de la cultura coincidieron en la repleta capilla ardiente con decenas de trabajadores y ex trabajadores del grupo PRISA, incluidas las secretarias de Polanco, que confiaban: "Nos hemos pasado cuarenta años con él. Media vida". También estuvieron los ex directores de EL PAÍS: además de Cebrián, Joaquín Estefanía y Jesús Ceberio.

Por parte del PP acudieron el ex ministro Jesús Posada, y Miguel Ángel Cortés, ex secretario de Estado de Cultura, quien dijo: "Todo lo que es el mundo en español ha tenido en él uno de sus mayores activos. Fue un emprendedor de enorme actividad en muchas facetas". El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que tenía una relación casi familiar con Polanco, anunció: "Por encima de cualquier diferencia fue un amigo que siempre estuvo ahí y que heredé de mi padre. Ha sabido crear el grupo periodístico número uno de España, formado por unos excelentes profesionales".

El escritor Francisco Ayala, con sus 101 años, acudió a rendir homenaje a Jesús de Polanco. Hubo momentos emotivos, como la llegada del premio Nobel José Saramago, muy afligido, apoyado en el brazo de su esposa, Pilar del Río. Y el revuelo que generó el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro. Los cuatro hijos del presidente de PRISA le recibieron en el umbral de la capilla.

El grupo más numeroso lo formaban periodistas y empresarios del sector de la comunicación: el vicepresidente ejecutivo del grupo Zeta, Antonio Asensio Mosbah; Luis Fernández, director general de RTVE; Catalina Luca de Tena, editora del periódico Abc, quien declaró: "Polanco ha sido un hombre fundamental en el mundo de la comunicación de las últimas décadas".

Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, explicó: "De pocas personas se han dicho tantas mentiras como de Jesús de Polanco. Fue un magnífico editor durante 35 años y en los nueve años que yo trabajé en PRISA nunca encontré a nadie más respetuoso que él con el trabajo de los demás".

También transmitieron sus condolencias Blas Herrero, propietario de Kiss FM; Antonio García Ferreras, director general de la Sexta; Javier González Ferrari, presidente de Onda Cero; Javier Fernández Arribas, jefe de informativos de Punto Radio; Maurizio Carlotti, consejero delegado de Antena 3; y Javier Godó, presidente de La Vanguardia y conde de Godó, que se fundió en un abrazo emocionado con Ignacio Polanco, que sucede al fundador de EL PAÍS.

El mundo empresarial tuvo una enorme representación. Al frente, Emilio Botín, presidente del Banco Santander; Manuel Pizarro, presidente de Endesa; y Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso. Miguel Martín, presidente de la patronal bancaria, AEB, manifestó: "Ha sido el empresario más importante de la transición, y tuvo una clara visión y una fortaleza ejemplar para llevar adelante su proyecto".

Manuel Pizarro, presidente de Endesa, visiblemente afectado, acudió con su esposa desde Teruel. "Yo era muy amigo de Jesús, aunque había mucha gente que no lo supiera. Siempre he tenido una gran relación con él y sentía un profundo respeto por este empresario".

Francisco González, conocido por Pancho, y socio en muchos proyectos de Polanco, hablaba con voz muy baja pero que elevaba cuando quiso decir: "Con Jesús formé un matrimonio sin divorcio que ha durado más de 55 años. Era mi líder y mi gran amigo. Ha implantado un estilo de gestión muy profesional que va a heredar Ignacio de Polanco, el gran valedor del estilo de don Jesús".

Plácido Arango, íntimo amigo suyo y fundador del grupo Vips, dijo: "Se ha ido cuando más le necesitábamos". Luego, señaló: "Era una combinación de buen gestor y de visionario. Un adelantado a su tiempo con una voluntad férrea y un carácter extraordinariamente afable. Defendía sus proyectos con seguridad y para mí además de un gran amigo era el modelo de empresario a seguir porque defendía con uñas y dientes todo lo que creía".

Leopoldo Rodés, presidente de Media Planning, resaltó que "era una persona honesta, cabal, inteligente y un modelo de empresario para todos nosotros".

Para Antonio Garrigues Walker, presidente del despacho de abogados que lleva su nombre, Polanco fue "el gran renovador de la empresa de medios de comunicación en España. Es el clásico prototipo de empresario profesional de los que convendría tener más en España. Yo era muy amigo de él. Creo que estamos velando a una persona a la que todo el país debe agradecer el trabajo, la honestidad y la valentía con la que ha defendido sus proyectos profesionales".

Para Cándido Méndez, secretario general de UGT, el fundador de EL PAÍS tiene un significado especial. "Conocí a Jesús de Polanco recién llegado yo a la secretaría general y con una crisis importante en el sindicato. Llamé a Jesús, quedé con él a almorzar y me dio una lección de sencillez y honestidad cuando yo pensaba que era un empresario todopoderoso. Para mí fue de una gran ayuda por sus consejos profesionales, una vivencia profesional muy importante y un bálsamo porque yo estaba viviendo un momento muy difícil. Él supo ayudarme y darme ánimo en ese momento".

Por la capilla ardiente también pasaron Jaime Terceiro, Francisco Ros, secretario de Estado de Telecomunicaciones; Antonio Camuñas, y Fernando Moraleda, secretario de Estado de Comunicación. Y también Clemente Auger, magistrado y ex presidente de la Audiencia Nacional; Simoneta Gómez Acebo, sobrina del Rey, y su marido José Miguel Fernández Sastrón; la escultora Cristina Iglesias; el diplomático y ex ministro del PP Carlos Robles Piquer; los escritores Juan José Millás y Rosa Montero; Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española; Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso. Carmen Caffarell, la recién nombrada directora del Instituto Cervantes, declaró: "Hemos perdido a un hombre que ha sentado las bases de la democracia y la cultura del siglo XX".

El actor Sancho Gracia, amigo de Polanco, estaba muy afectado. El solista y ex cantante del grupo Ketama Antonio Carmona, confió: "Le gustaba el flamenquito, dar palmas. Así que de vez en cuando cogía la guitarra y pasábamos un rato juntos. A nosotros, la gente del espectáculo y la cultura, nos ayudó mucho. Con el imperio que tenía, era un hombre llano".

Fotografías: equipo gráfico de EL PAÍS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de julio de 2007.

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