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El puerto de Valencia asume retrasos en la ampliación tras reclamar que era urgente

El PP apuesta ahora por que el proyecto no se cruce con la Copa del América en 2009

El puerto de Valencia ha quitado el pie del acelerador. Tras proclamar con insistencia que la ampliación de sus instalaciones era urgente y vital para evitar daños a la economía valenciana, la Autoridad Portuaria asume que un acuerdo para que la ciudad mantenga la Copa del América alterará su plan. También lo acepta el PP, que llegó a calificar de "irresponsable" al Gobierno por demorar la declaración de impacto. Aunque el puerto niega un aplazamiento, las exigencias de la empresa de las regatas, ACM, de que la obra no coincida con el evento, significarán al menos un retraso.

Camps auguró una pérdida de liderazgo si la obra no se iniciaba la pasada primavera

Con sus condiciones, ACM ha replanteado un debate sobre el desarrollo del frente litoral, que enfrenta el modelo turístico y el industrial. Una discusión a la que se han resistido hasta ahora tanto el puerto como el PP, unidos en su rechazo a las críticas a una macroampliación que prevé doblar la superficie portuaria en el horizonte de 2015. Pero la determinación de todas las administraciones de lograr un acuerdo para que Valencia repita como sede de la Copa del América ha cambiado el escenario y el tono de las declaraciones de los responsables políticos y portuarios. El apoyo institucional a la exigencia del propietario del Alinghi, Ernesto Bertarelli, de que el proyecto no se cruce con las regatas en 2009, ha obligado al puerto a replantear sus previsiones.

El puerto acepta así "acoplar" o "acompasar" las fases de la obra para "compatibilizarla" con las regatas "en la medida en que sea necesario" y ante "dificultades objetivas". "La ampliación no se aplaza, en ningún caso", aseveran, no obstante, fuentes de la Autoridad Portuaria, "y haremos todo lo posible para que no haya retrasos". El puerto considera que ya ha demostrado en estos años su "voluntad y colaboración" para que ambas actividades convivan. Sin embargo, Consell y Ayuntamiento, sin admitir el aplazamiento, especulan abiertamente con que el proyecto siga en dique seco hasta 2009.

Una actitud que contrasta con la virulencia de los ataques lanzados contra el Gobierno en noviembre del año pasado cuando anunció que la declaración de impacto ambiental no estaría lista antes de este verano. El puerto, que presentó el proyecto en el Ministerio de Medio Ambiente en septiembre de 2006, aún sostenía en esas fechas que la declaración debía cerrarse en tres meses, cuando en el caso de la ampliación del puerto de Barcelona fueron necesarios 22 meses. El Consell y el PP acusaron al Ejecutivo socialista de "paralizar" la obra y de aplicar "una clara política de discriminación" hacia la Comunidad Valenciana. La Generalitat exigió una "rectificación" y el presidente, Francisco Camps, que habló de "irresponsabilidad" del Ejecutivo por ampliar las consultas de la declaración de impacto, auguró que Valencia perdería el liderazgo en el sector si no empezaba la obra en primavera.

También el presidente del puerto, Rafael Aznar, urgió a que el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente se concretara a más tardar en febrero de 2007 para arrancar la ampliación en primavera "y estar en el mercado en 2009". El puerto lanzó una intensa campaña para vender su proyecto y contrarrestar las críticas, y la acompañó de la advertencia de que suspender la ampliación en Valencia supondría una pérdida para los sectores productivos valencianos de casi 1.000 millones de euros cada año. Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no perdieron ocasión para manifestar su apoyo al crecimiento del puerto y su aportación a la economía valenciana. También la cúpula empresarial exigió celeridad. Terminada ya la primera edición valenciana de la Copa del América, el presidente de Cierval, Rafael Ferrando, insistió ante Camps: "No hay excusa para dilatar la ampliación".

Por el contrario, el Consell y el Ayuntamiento han aparcado las diatribas contra el Gobierno socialista y han olvidado la urgencia de comenzar la ampliación. Ya no hay prisa. El puerto sigue su guerra larvada. La Autoridad Portuaria explica que tras la declaración de impacto, que se hará pública en breve, quedarán meses para terminar de redactar el proyecto. Después llegarán la licitación y adjudicación, previa publicación en el boletín oficial de la Unión Europea durante dos meses, además de otros trámites. Como pronto, la primera piedra de la ampliación se colocaría a lo largo de 2008, a las puertas de otra Copa del América. El puerto no dispondría de una superficie abrigada operativa antes de 2010 o 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de julio de 2007