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Gómez Bermúdez retrata la imagen de la justicia

"Huyan ustedes del juez que diga que no tiene ideología". Es una de las frases taxativas que ayer pronunció en Barcelona el juez Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal que ha juzgado los atentados del 11-M. Invitado por la Universidad de Verano Ramon Llull, disertó sobre la confianza de la sociedad en los jueces. Y hubo unanimidad en felicitarle por sus palabras.

Distinguió el juez entre ley, derecho y justicia, y admitió una realidad. "A los jueces se nos intenta controlar todos los días. Y eso es legítimo. Debemos ser controlados y no podemos ser un reino de taifas", dijo Gómez Bermúdez, antes de ahondar en la autocrítica y en la casi inmunidad que les ampara. "El enorme poder de un juez debe tener un contrapeso que se llama responsabilidad, porque en la carrera judicial es muy difícil entrar, pero debería ser fácil salir, no como sucede ahora".

Luego explicó que la imagen que tiene el ciudadano de la justicia es que "es un guirigay", aunque huyó del pesimismo y afirmó que la calidad de la justicia española es superior a la de otros países europeos. Por eso dijo que el ciudadano espera "que el juez sea independiente, honesto, prudente y flexible". Y apostilló que "la ley puede ser inhumana, pero la justicia no, porque la imparten jueces, no dioses".

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