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DESDE MI SILLÓN | TOUR 2007

A lo Cancellara

Entre otras cosas, hay un detalle especial que me une con Cancellara. Y con Flecha y con O'Grady, y con unos cuantos más de ese pelotón que vemos pedaleando por Francia. Con los chalados de la Paris-Roubaix, concretamente. Para nosotros, Compiègne no es una ciudad más de provincias francesa; no es un punto más en el camino entre París y Bruselas, que va. No, Compiègne es un lugar mágico. Un lugar donde cumplimos un sueño que nunca olvidaremos.

Compiègne es el punto de partida de nuestra carrera, de la Roubaix como le llamamos, obviando lo de París. Quizá inconscientemente en una forma de hacer justicia a esta pequeña ciudad burguesa, porque desde allí París ni se huele. A esa ciudad llegamos todos por primera vez en una tarde de abril, con los ojos puestos en una ilusión que no tardaría en tornarse realidad: el temible pavés. Todos pasamos esa noche pensando en los adoquines: ahí estarán, esperándonos, en esa oscuridad fría y húmeda -recuerdo yo que pensaba oyendo a la lluvia golpeando en mi ventana-. Y todos sentimos los nervios del debutante en mitad de esa plaza adoquinada en la que se da el banderazo de salida.

Cancellara ganó ayer en Compiègne. Y él mismo ganó hace un año en Roubaix. Recuerdo que el año pasado, un antiguo director de la época en la que compartimos equipo me dijo: "Todos sabíamos que Fabian tenía la Roubaix en sus piernas, pero lo mejor es que ha ganado 'a lo Cancellara', ¿me entiendes?". Claro que le entendía.

En mi mejor victoria como profesional, en la París-Niza, gané una etapa en un ataque en el último kilómetro. Antes que yo, precipitándose, salió Cancellara. Al día siguiente, cuando vino a felicitarme, me dijo que le había encantado cómo me lo había hecho, "a tu mejor estilo", me dijo. Le respondí bromeando, "que va... yo lo he hecho 'a lo Cancellara".

Desde aquel día siempre le repito esa expresión cada vez que hace algo. Él es así de excesivo, sólo sabe hacer las cosas a lo Cancellara. Lo hizo el sábado en Londres y lo repitió ayer. Y consiguió que nos olvidásemos del tedio con un ataque victorioso a lo Cancellara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de julio de 2007