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Reportaje:

En la senda de Antonio Cal

La Imaxina Jazz Orquestra cerró el festival de Vigo homenajeando al pionero de jazz gallego

Para su segunda actuación, el sábado pasado en el Teatro-Sala de Concierto del Centro Cultural Caixanova de Vigo, la Imaxina Jazz Orquestra contó con la dirección de Nani García, uno de los músicos gallegos de mayor proyección.

García y los 16 músicos que él mismo seleccionó para la ocasión debían clausurar el Festival de Jazz de Vigo y lo hicieron con nota. La figura de un solo director fue una de las novedades con respecto al concierto del año pasado. En la edición de 2006, la organización del festival encargó las tareas de dirección a otros gallegos de renombre en la escena de jazz como Abe Rábade, Roberto Somoza, Alberto Conde y Baldo Martínez, este último antiguo compañero de fatigas de García en Clunia y director artístico del Imaxina Sons.

En 2007, García diseñó un repertorio, y aquí reside la segunda novedad importante, que sirvió de homenaje a Antonio Cal, considerado como pionero del jazz en Galicia y con el que varios miembros de la orquesta compartieron escenarios. Entre ellos, el propio Nani García, quien trazó un recuerdo emocionado de Cal al referirse a él como "un enfant terrible que hizo valer su dignidad por encima de todo". Y tuvo que serlo porque, como recordó García, "él sólo fue la primera generación de músicos de jazz gallegos, luego vinimos los demás".

Nani García se remontó a los tiempos de Clunia para arrancar el concierto con un tema de la banda de principios de los noventa arreglado para big band. El concierto avanzó con un tema de Antonio Cal del año 1984, Por teléfono, en el que la agrupación sonó compacta. Una balada con ecos de Pessoa y la delicada Doce árbores verdes, composición de García escrita para la Imaxina Jazz Orquestra, trajeron momentos preciosistas. Al final llegaron las trompetas, que hicieron del teatro una burbuja a punto de explotar. El tema, Le llaman gallego, a veces pierde el ritmo, es una composición de Nani García con aires latinos que contradijo el título.

Al regreso de los aplausos, llegó otra de las sorpresas. Basándose en la melodía del himno gallego, Nani García compuso Os Pinos, que toma prestado el nombre al poema de Pondal. Resultó ser un estándar de jazz en toda regla que se suma a la conmemoración del centenario del estreno de la composición de Pascual Veiga en La Habana.

La brillante presencia jóvenes músicos entre las filas de la orquesta pone de manifiesto el buen momento que atraviesa el jazz gallego. El camino abierto por Antonio Cal está ahora más transitado que nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de julio de 2007