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La ofensiva terrorista

Moncloa retiró a sus negociadores tras la bomba

Mensajeros del Gobierno trasladaron a ETA la exigencia del cese definitivo de la violencia

Tras el atentado de ETA en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas, que el 30 de diciembre del pasado año costó la vida a dos inmigrantes de origen ecuatoriano, el Gobierno decidió romper el proceso de final dialogado del terrorismo y retiró a sus interlocutores con la organización terrorista, el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren, y un ex ministro del Ejecutivo de Felipe González. La medida se la comunicó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quienes habían participado en los prolegómenos del alto el fuego y en las reuniones que precedieron a la ruptura de la tregua con al atentado de Barajas.

Fue una decisión tajante que el Gobierno mantuvo cuando ETA, en su comunicado del 9 de enero, expresó su disposición a retomar el proceso de final dialogado del terrorismo tras considerar como un "accidente" el asesinato de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

La banda quiso retomar el proceso con una oferta de Batasuna que el PNV y el PSE rechazaron

Los terroristas hicieron varias propuestas tras el atentado que el Ejecutivo no consideró

El siguiente paso de la banda fue el envío de una carta al Gobierno, en febrero, en la que le manifestaba con mayor oficialidad ese ofrecimiento. ETA planteaba como condición que el Ejecutivo asumiera la propuesta que Batasuna presentó en octubre sobre Navarra en la mesa de partidos -formada por el PSE, PNV y la propia Batasuna-, y cuya inconstitucionalidad lo hizo inaceptable a los socialistas, que contaron con el apoyo de los peneuvistas, según recordó el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, esta misma semana.

La propuesta de Batasuna consistía en la creación de un órgano común Euskadi-Navarra, con capacidad de iniciativa parlamentaria, que sería refrendado para 2011. Dicha propuesta impidió que el 25 de octubre los tres partidos firmaran un preacuerdo político con encaje legal y constitucional sobre Navarra, cuyo borrador estaba consensuado. Tras las consultas, Batasuna endureció su posición.

El Gobierno hizo llegar, a través del Centro de Diálogo Henri Dunant, radicado en Ginebra (Suiza) -que actuó como notario en las conversaciones previas al alto el fuego y en las reuniones posteriores-, el mensaje de que sólo se podría reanudar el diálogo con ETA si la banda comunicaba el cese total del terrorismo, a través de un comunicado. Los socialistas también transmitieron el mismo mensaje a Batasuna desde el 30 de diciembre.

El propio presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, dejó clara esta doctrina en un acto público el 18 de febrero en Vitoria (Álava). En el mismo señaló a Batasuna que si quería participar en las elecciones municipales del 27 de mayo tendría que cumplir la Ley de Partidos.

Todas las fuentes consultadas coinciden en que "ya no hubo cruce de propuestas", como había sucedido en la etapa anterior a la ruptura del alto el fuego del 30 de diciembre. La reunión previa se había celebrado a mediados de diciembre en Oslo (Noruega) y fue la última a la que acudieron en representación del Gobierno sus interlocutores.

A partir de entonces, el Gobierno estableció la comunicación con ETA a través del Centro de Diálogo suizo y con mensajeros, funcionarios del Estado. Tales enviados desconocían la marcha del proceso de final dialogado del terrorismo y su papel se limitaba a transmitir la comunicación.

Los mensajeros acudieron a Ginebra, al menos dos veces, en marzo y mayo, y se negaron, incluso, a recoger las propuestas escritas que ETA proponía para retomar el proceso porque no tenían mandato negociador. ETA redactó, entre el 30 de diciembre y el 5 de junio, numerosos textos con propuestas diversas, de los que el diario Gara se ha hecho eco en días pasados. Tales propuestas tenían como núcleo principal, con algunas variantes, la oferta política de Batasuna al PSE y PNV en la mesa de partidos de octubre y que éstos rechazaron.

El Ejecutivo no respondió con contrapropuestas escritas a los textos de ETA. El único mensaje oficial que los mensajeros transmitieron a ETA fue que el Gobierno proponía como condición para retomar el proceso el cese definitivo del terrorismo.

El último intento, previo a la ruptura definitiva del proceso por parte de ETA, lo protagonizó el Sinn Fein a instancias de la banda, como ya informó este diario el 3 de junio. Fue en Ginebra (Suiza), a mediados de mayo, y los representantes del Sinn Fein se sumaron a los interlocutores internacionales del Centro de Diálogo Henri Dunant.

El intento mediador del Sinn Fein también resultó fallido. En mayo, en Ginebra (Suiza), ETA volvió a plantear, sustancialmente, las mismas cuestiones que el PSE y PNV rechazaron a Batasuna en octubre, según trasladaron los mensajeros al Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de julio de 2007