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"Vosotros, que tantas veces habéis bajado del cielo"

Medio centenar de Caballeros Legionarios Paracaidistas, ocho por cada féretro, llevaron a hombros los ataúdes con los cuerpos de sus seis compañeros fallecidos en Líbano hasta la plaza de armas de la sede de la Brigada Paracaidista en Paracuellos (Madrid). Los militares colocaron los seis féretros en fila en el centro de la plaza, llenando el espacio que hasta entonces separaba la carpa en la que estaban las autoridades de la de la familia. Eran las 12.45, abrasaba el sol y sonaba la marcha fúnebre.

Los Príncipes de Asturias, que presidían el funeral de Estado, muy emocionados, abrazaron y besaron a unos familiares desencajados e inconsolables. Algunos de ellos permanecieron toda la ceremonia agarrados a fotografías de los jóvenes soldados muertos, tres colombianos y tres españoles. El más joven tenía 18 años. El mayor, 21. La Princesa, que acudía a su primer acto oficial tras el nacimiento de la infanta Sofía, no pudo contener las lágrimas.

"Nuestros soldados fueron atacados en una acción impregnada de maldad. Cayeron en las fauces de la violencia que no tiene entrañas ni vísceras y nos sentimos impotentes, pero han entregado la vida por un mundo necesitado de paz y les agradecemos todo lo que han hecho", dijo el arzobispo general castrense, Francisco Pérez, que ofició la misa. El arzobispo recordó el origen inmigrante de tres de los fallecidos -"tres colombianos que son también nuestros hijos"-, y evocó una frase del papa Juan XXIII a los paracaidistas: "Vosotros que tantas veces habéis bajado del cielo, no olvidéis que también tenéis que subir a él".

El príncipe Felipe, vestido con el uniforme de comandante del Ejército de Tierra, colocó sobre cada féretro, previamente bendecido por el arzobispo, la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo, condecoración que suele otorgarse por acciones muy arriesgadas o por muerte en acto de servicio.

Los miembros de la Bripac entonaron entonces la canción La muerte no es el final y la oración del paraca. "¡Los puestos de mayor riesgo y fatiga son los de mayor honor!", corearon los paracaidistas, entre los que, como Jefferson Vargas, Jeyson Castaño y Yhon Edisson Posada, había muchos inmigrantes.

Los féretros abandonaron la plaza de armas a hombros de sus compañeros y seguidos por sus familiares mientras sonaba el himno nacional, "una despedida de la patria para quienes han dado su vida por ella", dijo el arzobispo.

Una mujer de origen dominicano, que dijo ser la madre de un compañero de los fallecidos, increpó al término de la ceremonia al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: "¡Estos muchachos no pueden ir sin protección. ¡No hay derecho!".

Asistieron al funeral toda la cúpula militar, la vicepresidenta del Gobierno, los ministros de Defensa, Interior, Trabajo, Cultura, Industria, Educación y Agricultura, así como el líder del PP, Mariano Rajoy, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de junio de 2007