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El gobernador del Banco de España advierte del alto nivel de endeudamiento de las empresas españolas

La caída del precio de la vivienda y la desaceleración del crédito hipotecario demuestran que los consumidores "ya han empezado a adaptarse a la subida de tipos de interés", afirmó ayer el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Otra cosa son las empresas. Fernández Ordóñez lanzó ayer un serio aviso por el "elevado nivel de endeudamiento" empresarial. "El apalancamiento de las grandes empresas no ha disminuido por el repunte de la inversión y las operaciones corporativas en todo el mundo. Pero si prosigue la subida de los costes financieros, esta situación se dejará notar tarde o temprano en la cuenta de resultados", afirmó en la presentación del Informe Anual de 2006, en el Congreso.

Fernández Ordóñez dejó también un aviso a navegantes para el Gobierno. El gobernador advirtió de que el Ejecutivo "debe acometer las reformas pendientes" ante los síntomas que presenta la economía española. "El crecimiento potencial de la economía es del 3,5%, aunque ahora presente niveles del 4%. La economía se debe desacelerar, y para entonces deberían estar en marcha las reformas más importantes". Entre otras, citó la reforma laboral -con una mayor flexibilización del mercado de trabajo, aunque siempre "con paz social"-, la fiscal -solicitó mayores rebajas en el impuesto sobre la renta y en sociedades- e incluso más privatizaciones, "un proceso que se detuvo en 2000 y se debería retomar en algún momento".

El gobernador del Banco de España hizo también referencia a la banca española. Aseguró que la oferta conjunta del Santander, Royal Bank of Scotland y Fortis por el holandés ABN Amro "es la demostración de que la única defensa ante este tipo de operaciones es gestionar bien, y en ese sentido las entidades financieras españolas están protegidas". A su juicio, la pugna con Barclays aporta dos grandes novedades al sector bancario: "En primer lugar, es una operación hostil, y además es la demostración de que los grandes bancos, que antes estaban a salvo de acciones de ese tipo, se pueden trocear".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de junio de 2007