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Motociclismo | Gran Premio de Gran Bretaña

Un desliz lo tiene cualquiera

Un desliz resulta fácil con un suelo tan mojado como el que se encontraron ayer en Donington Park los pilotos de 250cc, a quienes les correspondió por exigencias del guión británico abrir el baile y salir a la pista primero, bajo una lluvia torrencial que invitaba a cualquier cosa menos a ir en moto. En consecuencia -lo de bailar con la más fea tiene esas cosas-, un tercio de los participantes terminó por los suelos, entre ellos el líder hasta la penúltima vuelta, Alex de Angelis, y los cinco españoles habituales, si bien Julián Simón pudo reincorporarse a la carrera.

Rodar sobre el asfalto húmedo exige un tacto exquisito sobre la leva del freno y con el puño del gas, aunque es cierto que desde que existe el control de tracción resulta más sencillo controlar la entrega de potencia del motor y modularla en función de las características del piso. De todos modos, el ángulo de inclinación no puede ser tan acusado como en seco y las maniobras deben hacerse con mayor suavidad. Cualquier cambio brusco de trayectoria o en la distribución de pesos, cuando desplaza su cuerpo encima de la moto, puede llevar al piloto por los suelos en un abrir y cerrar de ojos.

Puede decirse que, por norma general, a la mayoría de los pilotos les gusta muy poco o nada en absoluto correr sobre mojado. Algunos aseguran que no les importa, pero existe un reducido grupo al que parece encantarle. Como a los australianos, que suelen desenvolverse con soltura en malas condiciones meteorológicas, tal vez porque el clima de su país es de los más cambiantes e imprevisibles.

Basta ver cómo rodaron en la prueba de MotoGP: Casey Stoner salió bastante mal y terminó metiéndole casi 12 segundos a Edwards; Chris Vermeulen partía desde la 13ª posición y fue tercero con la Suzuki, y Anthony West, sustituto de Oliver Jacque en el equipo Kawasaki, acabó 11º tras salirse de la pista a pocas vueltas del final. En realidad, hizo un recto y no se cayó por el mismo accidente, sino porque no dejó de dar gas en ningún momento. ¡Incluso sobre la hierba! Su Kawasaki más bien parecía una moto de supermotard, salpicándolo todo de barro. Precisamente, West había debutado en 2005 llevando la KTM a su primera victoria en 250cc en Donington Park en una carrera caracterizada por la intensa lluvia. En aquel podio también estaba otro jovenzuelo aussie, un tal Stoner. ¿Les suena?

Ahí está la clave del asunto: estos tipos están acostumbrados a andar muy fuerte sobre motos de enduro, trial y cross, que corren sobre superficies en general húmedas y de precaria adherencia. Entre los españoles que mejor corrían bajo la lluvia y, por tanto, en piso mojado hay que recordar a Alberto Puig y Sete Gibernau, ambos bregados en la escuela de la moto verde, que enseña a lidiar con esa inestable mezcla que forman el agua (fuera) y la gasolina (dentro).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de junio de 2007