Reportaje:

Delitos de temporada

Tirones y hurtos aumentan durante el verano en las provincias costeras

Tenían organizada una excursión por los acantilados de Barbate (Cádiz). Un grupo de amigas había viajado en coche desde el País Vasco para hacer senderismo y disfrutar del litoral gaditano, pero un robo les aguó sus intenciones. Habían dejado su vehículo aparcado en una zona aislada. Alguien les rompió una de las lunas y se llevó todo lo que había en el interior, incluida su documentación y tarjetas de crédito.

La excursión se transformó en una pesadilla. Cuatro días preparados para el descanso se tornaron en cuatro días de papeleo y denuncias. Este caso real refleja lo que muestran las estadísticas. Cada verano se incrementa este tipo de delitos en las provincias costeras andaluzas. Un ejemplo, casi el 14% de los hurtos conocidos por la Guardia Civil en el litoral de la comunidad se concentró en agosto. En este mes se denunció un 45% más de casos que en diciembre.

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El agosto de los cacos

Durante los primeros ocho meses del año pasado se registró una media de 71 tirones mensuales contabilizados por el Instituto Armado en los municipios de su responsabilidad de las provincias costeras de Andalucía. Sólo en agosto se alcanzaban los 108. En esta misma zona fueron denunciadas las sustracciones de una media de 446 vehículos mensuales. Sólo en agosto se registraron 662. Son cifras que revelan que la temporada de calor, el aumento de la población en estos municipios y la relajación en la vigilancia de las pertenencias favorecen un incremento de la delincuencia durante estos meses.

Son los que se conocen como delitos de temporada, como los robos en las mochilas en las playas, en chalés o casas cerca de la arena dejadas abiertas o en coches aparcados en lugares aislados próximos al mar.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha constatado este fenómeno que se traduce en un aumento de las estadísticas de la delincuencia en municipios costeros. "Los ladrones aprovechan la llegada de turistas para hacer su agosto", explica el secretario de comunicación de la asociación, Juan Antonio Delgado. Según detalla, el hurto más común en estas fechas es el que se produce en las bolsas de playa. El veraneante suele confiarse y dejar sus pertenencias sin vigilancia cuando va a bañarse.

Desaparecen monedas y billetes, aparatos electrónicos, móviles y carteras con tarjetas y carnés. "Supone un enorme trastorno ya que provoca que gran parte de las vacaciones las tengas que dedicar a tramitar la renovación de documentos", agrega. Otra zona roja para los delitos de temporada son los aparcamientos improvisados que se montan en la playa. Ocurre sobre todo en aquellos fuera del casco urbano y sin vigilancia. "Hay quien esconde el coche en un lugar recóndito creyendo que es más seguro pero es todo lo contrario porque el aislamiento favorece la actuación de los delincuentes", detalla Delgado.

Las denuncias contabilizadas por la Guardia Civil revelan un aumento de la delincuencia en estos meses. Crecen los hurtos, los tirones, los robos de coches y las sustracciones dentro de los vehículos. Ocurre así en la costa mientras que en el interior, en aquellas ciudades que se vacían en verano, aumenta otro tipo de delitos, como los robos que se producen dentro de las viviendas. En agosto del año pasado el Instituto Armado conoció en estas provincias costeras 662 robos de coches, 472 sustracciones dentro de vehículos, 444 hurtos y 108 tirones. Detrás de cada denuncia hay una historia. Muchas de ellas con final amargo. El desenlace de unas vacaciones rotas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de junio de 2007.

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