Industria obligará a cambiar millones de contadores eléctricos a partir de julio

La operación costará a las empresas 2.000 millones y el proceso acabará en 2013

En la era de las telecomunicaciones, el consumo eléctrico se mide con aparatos de la época de la tele en blanco y negro. La situación empezará a cambiar el 1 de julio. A partir de ese día, según el borrador de real decreto que Industria ya ha enviado al Consejo de Estado para su informe, los nuevos puntos de suministro tendrán que utilizar contadores electrónicos, capaces de separar el consumo por horas. Además, Industria quiere que a partir de enero de 2008, y en un periodo de cinco años, las empresas cambien más de 20 millones de aparatos. Coste: 2.000 millones.

Las compañías eléctricas, que barajaron seriamente la posibilidad de ofrecer Internet por los cables de la luz, van a tener que cambiar, a partir de julio, su viejo y poco fiable parque de contadores eléctricos. El coste del cambio para las empresas ascenderá, según cálculos del sector, a unos 2.000 millones de euros.

A partir del 1 de julio, según contempla la norma elaborada por Industria, las compañías tendrán que acompañar cada nuevo contrato de suministro con un contador electrónico. Los nuevos aparatos de medida podrán discriminar el consumo según las horas y ayudar así a establecer políticas de ahorro energético.

A más largo plazo, pero no más allá del 1 de enero de 2008, Industria pretende que las empresas eléctricas sustituyan más de 20 millones de contadores obsoletos. El objetivo: renovación del 70% del parque en un periodo máximo de cinco años.

Vida efímera

Ese porcentaje y ese plazo ya estuvo contemplado en el decreto de tarifas aprobado en diciembre de 2006. Pero tuvo una vida efímera. En el viaje entre el Ministerio de Industria y la Comisión Nacional de la Energía (CNE), organismo que debe elaborar un plan para sustituir los nuevos equipos, desapareció. Oficialmente, porque la envergadura de la operación de cambio y la limitada oferta de aparatos impedían fijar plazos.

Ahora, el departamento que dirige Joan Clos ha retomado la idea. En teoría, la CNE debería tener aprobado su plan sobre contadores en julio. Pero la cuestión, que preocupa a las empresas, puede retrasarse a septiembre. Por ello, Industria considera que el 1 de enero de 2008 es la fecha límite para iniciar la operación de cambio.

Técnicamente, las especificaciones de los nuevos aparatos están claras. Fuentes de Industria aseguran que las empresas conocen y han aceptado las características de los contadores que empezarán a instalarse a partir del mes próximo. Discriminarán el consumo de electricidad por horas, serán más precisos que los actuales y permitirán la gestión del servicio a distancia.

El cambio urge. En los últimos cinco años, las compañías eléctricas sólo han cambiado los contadores con más de 30 años de antigüedad, alrededor de dos millones. Y según los datos que manejó en su momento la CNE, de los 23 millones de aparatos en funcionamiento, cerca del 40% tenía más de 15 años de antigüedad. Muchos de ellos nunca habían sido revisados. En tres millones de puntos de suministro nadie -ni usuarios ni empresas- podía determinar la edad de los contadores.

Millones por alquiler

La antigüedad de los contadores, por cuyo alquiler las compañías ingresan 140 millones de euros anuales, ha provocado muchas reclamaciones. Un ingeniero andaluz, Antonio Moreno, llegó incluso a denunciar supuestas irregularidades en la gestión de los contadores ante la Audiencia Nacional y la Comisión Nacional de la Energía. Aunque la batalla del ingeniero no ha tenido hasta la fecha consecuencias legales para los denunciados, sí ha servido para poner de manifiesto las deficiencias del sistema y para empujar los estudios de la Comisión Nacional de la Energía.

Ahora, los planes de la Administración y de las empresas abren un apetitoso negocio para las empresas fabricantes de aparatos. Las compañías más activas son Siemens, Landis & Gyr, Elfper, Actaris y General Electric. Tendrán que suministrar aparatos modernos que funcionan desde hace tiempo en países como Italia y que modificarán el aspecto de los tradicionales cuartos de contadores, anclados todavía en el siglo XX.

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