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Reportaje:

El Tour borra a Riis

La ronda gala, a la espera de la decisión de la UCI, elimina de su palmarés al campeón en 1996

Bjarne Riis destronó a Miguel Indurain, el de los cinco Tours, en los Campos Elíseos en 1996. Lo hizo impulsado por los efectos estimulantes de la EPO en su organismo, produciendo glóbulos rojos de forma artificial, y así mejorando la oxigenación. "No tuve otra opción... ¡Pero nunca tuve un 64% de hematocrito! ¡No estaba siempre atiborrado de productos dopantes!", se indignó Riis hace un mes, cuando hizo público que entre 1993 y 1998 había consumido sustancias prohibidas. Riis espetó entonces a la organización de la principal carrera ciclista que "debería" haberle "retirado" la victoria. "Mi maillot amarillo está en una caja de cartón en mi garaje. Si lo quieren, tómenlo", les retó.

"En términos filosóficos, ya no puede afirmar que ganó", afirman desde la organización

El Tour de Francia recogió ayer el guante. En un comunicado, proclamó que ya no considera ganador de la edición de hace siete años al danés. No contento, el término "dopaje" seguirá al apellido del hombre que acabó con la tiranía de Indurain. Eso sí, la Unión Ciclista Internacional (UCI) será la que revoque o no el título del ciclista de Herning, actual director del CSC, algo que no ha ocurrido en los 104 años de historia de la competición. "En términos filosóficos, ya no puede afirmar que ganó; le hemos eliminado del palmarés", expuso el portavoz del Tour, Philippe Sudres. "Me dopé, tomé EPO. Yo mismo lo compraba y lo consumía", replicó a los cuatro vientos el antiguo líder del Telekom, el séptimo corredor del precursor del T-Mobile. En tan ilustre lista figuran Bert Dietz, Christian Henn, Udo Bölts, Rolf Aldag, Brian Holm y Erik Zabel.

En caso de que la UCI intervenga, la teoría dice que el título debería ser para el deportista que terminó segundo. Un asunto de lo más espinoso si te llamas Jan Ullrich y eres uno de los principales sospechosos de la Operación Puerto. Richard Virenque, epicentro del caso Festina, cerró el podio.

Otro que podría ser desposeído de su título y quedar suspendido dos años, debido a su positivo de testosterona sintética en la edición del año pasado, es el estadounidense Floyd Landis. En su caso, la gloria sería para Óscar Pereiro.

Por otro lado, la justicia belga descubrió productos dopantes en casa de una decena de corredores y entrenadores del equipo Quick Step. De momento, el juzgado que dirige la investigación no ha dado a conocer los nombres de los presuntos implicados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de junio de 2007