Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

Con el ojo en la pintura

La relación entre la imagen en movimiento y la pintura es cada vez más estrecha, tal como revelan los trabajos de los veinte artistas que participan en la muestra titulada Video killed the painting star, que se presenta en Salamanca.

Esta exposición está compuesta como si fuera un cuadro renacentista, o sea, con dos focos de tensión situados en los extremos de un eje virtual. El primer foco está, como cualquier punto de vista, fuera y lo ocupa El misterio Picasso, el célebre documental que filma a Picasso pintando sobre un cristal interpuesto entre el pintor y la cámara. Es fama que cuando Jackson Pollock lo vio exclamó: "¡No puede ser! ¡Este hombre lo puede todo!". Y ese todo, ese gesto que para el maestro de la action painting, colmaba el campo de posibilidades entonces imaginable de la pintura, consistía en afirmar y a la vez anticipar que se podía pintar sin lienzo y sin caballete, que la pintura podía expandirse invadiendo territorios hasta ese momento reservados a la imagen cinematográfica, cuyo soporte es tan ilusorio como lo es la tercera dimensión en la pintura. En el otro extremo, en el polo que situado dentro de la exposición, está Global Grove un vídeo de Nam June Paik de 1974, que es una brillante puesta en práctica de la tesis que él avanzó en 1965 cuando afirmó: "... de la misma manera que el collage ha sustituido a la pintura al óleo, el tubo de rayos catódicos sustituirá al lienzo". Entre esos dos extremos -repito- se juega entera una muestra que ciertamente resulta ejemplar por lo que tiene de balance o de cala significativa de lo que artistas de todo el mundo están haciendo para intentar pintar aprovechando las posibilidades inéditas y cada día crecientes que ofrecen el vídeo y, en general, los soportes digitales.

VIDEO KILLED THE PAINTING STAR

Domus Artium 2 (DA2)

Avenida de la Aldehuela, s/n Salamanca

Hasta el 27 de junio

Hay quienes se inspiran di

rectamente en la pintura de género, como Sam Taylor-Wood y Ori Gersht, que expone un vídeo -que es una versión de un bodegón de Sánchez Cotán- en el cual vemos cómo una de las granadas pintadas revienta, como si fuera explosiva. Hay otros que se inspiran en el cine más pictórico, como Shoja Azari, con vídeos que parecen o son animaciones de fotogramas de filmes de Tarkovski. Y hay quienes proyectan el cine sobre una pintura geométrica y estrictamente bidimensional -como Arancha Goyeneche- para demostrar que el cine es aún más ilusorio que la pintura, aunque sus efectos de realidad sean normalmente más potentes que los que es capaz de producir esta última. Inclusive hay quienes, como es el caso de Krisdy Shindler, simplemente pintan cuadros gestuales en movimiento sobre un soporte digital. El dibujo tampoco falta y está representado por una gran firma como es la de William Kentridge, pero también por un artista tan poco conocido como el español Juan Zamora, cuyos dibujos animados por ordenador son una de las más contundentes revelaciones de la actual temporada artística madrileña. Completan la exposición cuatro cortos de Walter Ruttmann, Hans Richter, Oskar Fischinger y Ed Emshwiller, cuya inclusión es un homenaje a los artistas históricos que hicieron cine con el ojo puesto en la pintura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de mayo de 2007