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Reportaje:Cara B | Elecciones 27M

Una apuesta de diseño

Paula Fernández, candidata del partido socialista en Silleda, es arquitecto técnico y proyecta sus propios muebles

En Silleda no pasa casi nada. Ni siquiera coches. La autopista que acerca a Santiago y a Lalín está a un tris de dejar sin trabajo a los semáforos de la calle principal. Las cafeterías que tentaban al conductor en una carretera fatigosa están huérfanas de clientela. Sólo el recinto ferial Semana Verde le espanta de vez en cuando la modorra a este municipio situado en el corazón de Galicia. En Silleda sólo pasa el tiempo. Y muy despacio. Al reloj de esta tierra de ganaderos le flojea la cuerda. Amaga con avanzar, pero mucho más despacio que el vecino Lalín.

"No hay guardería municipal, no tenemos residencia para la tercera edad, no está hecho el Plan Xeral de Ordenación Municipal. Lo único que nos sobra son pistas por arreglar", comenta Paula Fernández Pena al tiempo que sortea un bache en la corredoira que lleva a A Brea de Cortegada. Se presenta por primera vez a la alcaldía defendiendo las siglas del PSdeG. Está ilusionada. "Vamos a ganar seguro, lo noto en la gente". También rezuma optimismo, que puede considerarse excesivo si se miran los anteriores resultados. El PP siempre ha pasado el rodillo: 7 concejales, por 3 de la Candidatura Independiente por Silleda (CIS), uno el PSdeG y otro el BNG. "Ahora el CIS se ha aliado con nosotros y no se presenta", se da ánimos.

Touriño se sorprendió en la presentación de su candidatura: "Había más de 500 personas"

"Me gustaría casar a una pareja homosexual. Eso significaría que este pueblo avanza"

Paula Fernández pertenece a una generación que pelea para sacar al mundo rural del atraso. "El anterior candidato del PSdeG me propuso encabezar la lista y pensé que ya está bien de tanto protestar. Supongo que no encontró alguien más burro que aceptase", bromea. Paula estudió arquitectura técnica en A Coruña, pero contraviniendo la pauta de que el joven que sale una vez del pueblo sólo vuelve en vacaciones, montó, con dos hermanas, un estudio en Silleda.

La familia le tira demasiado. Con 36 años, ya tiene tres retoños, pero confía en no llegar a los diez que parió su madre. Ella es la hija pequeña. Su padre era constructor del ramo del ferrocarril, pero murió cuando ella tenía nueve años. "Mi madre se sacrificó muchísimo para darnos a los diez una carrera", comenta.

Al llegar a la puerta de su casa en la aldea de A Brea muestra orgullosa el sueño que ha materializado. "Mi ilusión era tener una casa con jardín porque viví siempre en un piso". La compró por 50.000 euros y ella se encargó de la restauración con un resultado exquisito. Dos perros corren a saludarla cuando abre el portón. "Me preocupaban los niños y aquí son felices", afirma. "La casa es bioclimática", añade mientras señala las placas solares, situadas en uno de los lindes de los 5.400 metros cuadrados de finca. "Nos hemos instalado hace ocho meses y vamos poco a poco".

Esta manera de hacer pausadamente la restauración es intencionada. Su gran afición es diseñar muebles: "Sólo lo hago para mí y para algún amigo". Sostiene una teoría singular: "Los muebles no tienen que ocupar el espacio, sino formar parte de él. La casa hay que vivirla antes para saber qué te hace falta". La amuebla a medida que descubre lo que necesita. Luego dibuja el boceto, los planos y dos manitas de confianza se ocupan de construirlos: "Me gustan los muebles prácticos y de líneas planas".

Ahora su gran diseño es la campaña electoral. Emilio Pérez Touriño acudió a la presentación de su candidatura "y se sorprendió porque había más de 500 personas". Ella también se llevó una sorpresa con el presidente de la Xunta, que aguantó estoicamente el duro manoseo de los vecinos, cuando el cuerpo a cuerpo con el electorado no es precisamente una de sus mejores virtudes.

Paula Fernández también quiere diseñar el municipio con el mismo interés, pero se ha topado con la descarnada verborrea de las campañas electorales: "El PP está nervioso y ha entrado en las descalificaciones. Me atacan diciendo que no tengo moralidad religiosa porque declaré que me gustaría casar a una pareja homosexual. Eso significaría que este pueblo avanza". Y todavía no han puesto su oficio en la diana. "A mí no me preocupa. Trabajamos mucho con la Administración, pero no en Silleda, porque durante siete años fui de jefe de obra de Indeza e hice muchos contactos", argumenta.

Son las siete de la tarde y tiene prisa porque tiene que preparar el mitin de la noche. Hace dos o tres al día porque son 33 parroquias. Hoy la novata va armada: "El alcalde dijo ayer en un mitin que hay mil personas sin censar. Somos 9.500 habitantes y con esas pasaríamos a 17 concejales. Estamos anclados, pero todo cambiará el domingo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 2007