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Reportaje:

El informe era de Merrill Lynch

Los papeles que manejó Conthe sobre la venta de FG fueron elaborados por el banco de EE UU

Durante la toma de posesión de su sucesor al frente de la CNMV, Manuel Conthe acusó al vicepresidente de este órgano, Carlos Arenillas, de actuar como correa de transmisión del Gobierno. Según su versión, Arenillas habría recibido de la Oficina Económica del Presidente un informe que detallaba las supuestas irregularidades contables cometidas en la venta a Merrill Lynch de FG, propiedad del presidente del BBVA, Francisco González. Sin embargo, el autor de este documento fue el propio banco estadounidense. "¡Lo que faltaba, otra vez!", comentó el consejero delegado del BBVA al escuchar las palabras de Conthe, que volvía a situar en el centro de la polémica una operación de compraventa que ya tiene más de una década.

Ni desde la Oficina Económica del Presidente, ni desde otras empresas interesadas en defenestrar al presidente del BBVA, Francisco González, y hacerse con el poder en el banco. El informe sobre el que esta semana ha girado la polémica salió de los servicios de Merrill Lynch. Manuel Conthe se propuso el pasado lunes reventar el acto de toma de posesión de su sucesor en la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura, y, sin respetar las formas -ni el protocolo-, provocó una rueda de prensa improvisada en la que descargó toda su munición.

El 'dossier' es en realidad un conjunto de documentos con una nota manuscrita

En esas fechas, Merrill Lynch estaba dirigida en España por Claudio Aguirre

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Tras las insinuaciones de su comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados, el segundo ataque fue más sangrante. Disparó al corazón del Gobierno, de la Oficina Económica del Presidente y del vicepresidente del organismo, Carlos Arenillas. Pero tal vez sin pretenderlo, aunque nunca se sabe, volvió a percutir una bomba que parecía desactivada: las posibles irregularidades en la venta de FG Valores a Merrill Lynch por quien ahora es el presidente del BBVA, Francisco González.

Mientras Segura hablaba, en la sala corrían como la pólvora las palabras que Conthe acababa de dirigir a los periodistas. Incorporado con retraso a la toma de posesión, el ya ex presidente de la CNMV contempló los susurros con una mueca entre sarcástica y burlona. Lo había logrado. Otra cosa es lo que pensaba un estupefacto auditorio.

"¡Lo que faltaba, otra vez!". José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA no pudo reprimir la expresión cuando le contaron el episodio. Lo que menos esperaba el banquero es que Conthe fuera a provocar, de pasada, una nueva sacudida en el banco. Vio venir el peligro y, en ese momento, poco le importaban los ataques al Gobierno, a Arenillas y a Miguel Sebastián. Goirigolzarri apenas tuvo tiempo para despedirse y avisar a González, aunque la noticia ya corría por las agencias y las emisoras. Otra vez, en efecto, salía a la palestra la operación que puso en entredicho a su presidente.

¿A qué se refería Conthe? El ex presidente de la CNMV dijo que tenía "evidencia directa" de que Arenillas había actuado como "correa de transmisión" de la Oficina Económica del Presidente, dirigida entonces por Miguel Sebastián, cuando en enero de 2005 se dio a conocer un dossier sobre la citada venta. Según Conthe, Arenillas acudió en coche oficial a Moncloa el sábado 15 de enero y, posteriormente, le convocó a su casa para entregarle dicho dossier, "que procedía directamente de la Oficina Económica".

El dossier al que se refería Conthe y que ha vuelto a tomar carta de naturaleza con sus acusaciones es, en realidad, un conjunto de documentos con una nota manuscrita atribuida al entorno de Merrill Lynch, que en las fechas de la operación estaba dirigido en España por Claudio Aguirre. En el manuscrito, que el banco estadounidense añadió en el registro reservado de la CNMV junto a la documentación contable y contractual de FG, se detallan todos los pasos de la operación de venta de FG a la propia Merrill Lynch y las supuestas irregularidades contables.

El manuscrito, que corrió por varias manos desde otoño de 2004, cuenta algunos asuntos turbios que dejaban en la picota a González. Merrill Lynch cerró en febrero de 1996 la compra de la sociedad FG Valores por unos 22 millones de euros a Francisco González, que tres meses después sería nombrado presidente de Argentaria, lo que en 1999 le llevaría a la presidencia del BBVA tras la fusión.

Nada hacía pensar que la operación fuera más allá de constituir un pelotazo importante. Sin embargo, el banco estadounidense denunció en julio de 1996 un esquema de ocultación contable aportando documentos entregados por uno de los empleados y una auditoría del bufete Garrigues. González puso el caso en manos del abogado Juan Fernández Armesto, que en octubre de aquel año sería presidente de la CNMV. El cúmulo de circunstancias -nombramientos de González y Armesto y el reparto del pastel que se avecinaba con las privatizaciones entre los bancos de inversión- hizo que Merrill decidiera quedarse con la cartera de valores y los equipos informáticos de la sociedad y no con las acciones.

El asunto pareció zanjado. Hasta que el manuscrito salió a la luz, ya con un Gobierno de distinto color. Merrill Lynch describía una operación que permitió ocultar un descubierto de casi cinco millones de euros. Fuentes cercanas a González reconocieron que había existido un desfase, pero que él no había tenido conocimiento del mismo. En efecto, la operación fue asumida por dos directivos de FG, que confirmaron la versión del presidente. La CNMV decidió archivar el caso tres días después de abrirlo, alegando que "era prácticamente imposible esclarecer las supuestas irregularidades" después de casi nueve años.

También la Fiscalía Anticorrupción hizo lo propio, aunque algo más tarde, descartando responsabilidades criminales pese a reconocer "manipulaciones contables". En torno a esta investigación se produjeron acontecimientos de trapisonda. Anticorrupción solicitó los soportes documentales de la auditoría de FG, hecha por Deloitte, un día antes de que la torre Windsor, donde tenía su sede la firma auditora, ardiera como una tea. Era el 14 de febrero.

Fuentes del BBVA recuerdan que tanto la CNMV como Anticorrupción archivaron el caso, y piden que nadie les instrumentalice. Por lo demás, guardan silencio, remitiéndose a lo que se manifestó entonces. Y entonces, González y, con él, el PP, acusaron al Gobierno y a Miguel Sebastián, que había tenido que abandonar la dirección del Servicio de Estudios del BBVA por presiones de González, de orquestar una campaña para desbancar al presidente, como un segundo intento tras la entrada de Sacyr en noviembre de 2004.

Al final, los acusados niegan que el manuscrito de la discordia fuera "elaborado ni difundido" por Moncloa. Ello a pesar de la confusión que originó Solbes al manifestar el martes en Bruselas que el informe se había entregado en la Moncloa. Luego rectificó y explicó que se refería a la versión de Conthe, pero que tenía constancia de que "ningún organismo oficial" lo había elaborado. El autor era otro. Merrill Lynch.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2007