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La crónica
Columna
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Madrid, la asignatura pendiente del PSOE

Soledad Gallego-Díaz

La primera sorpresa al bajar del recién inaugurado metro en Coslada es que se baja también un nutrido grupo de japoneses, que vive allí. La segunda, que buena parte de los carteles que cuelgan de sus tablones callejeros están escritos en rumano (unos 17.000 de sus 90.000 habitantes procede de allí). La tercera, que el ayuntamiento de esta ciudad del cinturón industrial de Madrid, que se declaró de izquierdas a la muerte de Franco (con alcalde de IU), es ahora del PP y que en esas elecciones parte de nuevo como favorito.

Como casi siempre, la culpa en Coslada fue de las peleas y de las luchas por el reparto de poder dentro de los partidos de izquierda, que en Madrid comunidad y en Madrid capital ha sido algo tradicionalmente prodigioso y suicida. Quien era el alcalde desde 1979 se hartó en 2003 de las demandas de su partido, creó su propia sigla y se pasó al PP. Las cosas siguen estando así: IU intenta ahora recuperar no sólo la alcaldía, sino, sobre todo, reunir suficientes votos como para hacer frente a Esperanza Aguirre. Las expectativas del candidato socialista a la presidencia de la Comunidad, Rafael Simancas, pasan por incrementar el voto del PSOE, pero también por evitar el desfallecimiento de IU. La batalla es tan difícil que Izquierda Unida decidió pasar por alto sus querellas y elegir a la única candidata realmente incontestable: Inés Sabanés, uno de los pocos políticos de IU que cuenta en Madrid con una imagen propia.

Aguirre ha ideado un nuevo modelo de debate televisivo, que le permite ir de uno en uno

Sabanés fue el miércoles al centro cultural de Coslada para asistir a la presentación del programa de IU. Su discurso, como casi siempre, fue sensato, con propuestas concretas para Madrid. Pero entre el escaso público, unas 55 personas, sólo había dos menores de 40 años. A esa hora, el centro cultural bullía de actividad y había muchos jóvenes, pero no estaban en el café-teatro donde se celebraba el acto político sino en la biblioteca y en una colorista exposición de fotografías de artistas locales. Según cuentan, también hubo más jóvenes en una exposición reciente de cinco alumnas de la Universidad de Arte y Arquitectura de Teherán, organizada por un vecino de Coslada. Buena parte de los jóvenes de la biblioteca no sabe que el centro se construyó con una corporación de izquierda ni tiene muy claro por qué se llama Margarita Nelken (diputada primero socialista y luego comunista en la II República).

La batalla por la Comunidad de Madrid es una de las más importantes de las que se librarán el próximo día 27. Con un presupuesto de 18.000 millones de euros, un importante cinturón industrial, responsabilidad sobre la educación y la sanidad y una actividad desenfrenada, la autonomía de Madrid es un escaparate extraordinario y una de las asignaturas pendientes del PSOE, quizás la más significativa.

En 1995, 1999 y 2003 la disculpa para el fracaso conjunto de la izquierda fue un candidato del PP muy pragmático y ambiguo ideológicamente, Alberto Ruiz-Gallardón. Pero desde 2006, el PSOE se enfrenta a alguien como Esperanza Aguirre, que en estos momentos es, quizás, la dirigente del PP con más carga ideológica, la que más pregona su admiración por los ultraliberales y la que ha puesto en marcha una gestión más impregnada por esa ideología. Les quitó el poder en una ocasión (con la inestimable ayuda de las luchas internas de la Federación Socialista Madrileña) y ahora parte de nuevo como favorita.

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Aguirre estuvo dos días antes que Sabanés en Coslada para inaugurar la nueva estación de metro, resplandeciente y abarrotada de publicidad no sólo de las nuevas líneas de transporte suburbano sino también del PP. Sabanés se queja de la apabullante capacidad de los populares para programar un auténtico festival de inauguraciones en los días previos a la apertura de la campaña electoral, y para publicitarlo con un formidable despliegue en diarios, radios y televisiones locales. "A una liberal como ella le debería molestar tanta competencia desleal", bromea.

En lo que sí habrá igualdad es en el debate que se celebrará mañana en Telemadrid. Todos saben que los debates televisivos son hoy día los mecanismos más efectivos para llegar al electorado y nadie puede reprochar a Esperanza Aguirre que haya puesto inconvenientes para llevarlo a cabo, como otros presidentes (del PP o del PSOE). Aguirre ha ideado, sin embargo, un procedimiento novedoso que se podrá valorar el viernes. Se ha negado a debatir al mismo tiempo con sus dos oponentes (como sucederá esta noche con los candidatos a alcalde, Gallardón, Miguel Sebastián y Angel Pérez). Esperanza Aguirre ha pedido a Telemadrid que organice la discusión en tres periodos: el primero, de veinte minutos, entre ella misma y Sabanés; el segundo, de otros veinte minutos, entre Sabanés y Rafael Simancas, y el tercero, de media hora, entre Esperanza Aguirre y Simancas. Asegura que le divertirá mucho ver de qué discuten Sabanés y Simancas, entre ellos, pero es posible que buscando un formato más ligero haya acabado por darle más protagonismo del que quisiera a la candidata de IU.

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