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Reportaje:

McLaren, el que más gasta

La llegada de Alonso y Vodafone permitieron elevar el presupuesto hasta los 368 millones

Algunos podrían pensar que los éxitos que está logrando la escudería McLaren Mercedes en este inicio de temporada se deben solamente al nuevo espíritu que ha inyectado la llegada de Fernando Alonso, doble campeón mundial, y de Vodafone, el principal patrocinador. Y no andan equivocados. Pero sólo en parte. Es cierto que ellos, y Lewis Hamilton, el segundo piloto, han sido el principal revulsivo para que todo el mundo reaccionara. Sin embargo, el factor fundamental del cambio es el chorro de dinero que ha llegado al equipo con todas estas incorporaciones. McLaren se ha convertido este año en la escudería que más gasta de todas las de la F-1, por encima incluso de Ferrari, de Renault, de Toyota y de Honda.

Vodafone aporta 55 millones; Banco de Santander, 12, y Mutua Madrileña, 4,5 millones

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Su presupuesto se ha elevado en 35,31 millones y se ha situado en 368,8 millones. Quien más se acerca a estas cifras es Honda, que invierte -de su propio bolsillo porque no tiene patrocinadores importantes- 314,8. Es curioso constatar que escuderías tan punteras como Ferrari limitan este año su presupuesto a 300 millones y que el equipo que más ha crecido económicamente ha sido el de Dieter Mateschitz, Red Bull, que ha aumentado su inversión en 49,7 millones hasta situarla en 212 millones.

El aumento del presupuesto de McLaren ha sido posible gracias a la aportación directa de Vodafone, uno de los principales patrocinadores de la F-1 que abona al equipo unos 55 millones y a los dos patrocinadores que siguieron a Alonso hasta McLaren, el Banco de Santander -12 millones- y Mutua Madrileña -4,5 millones. Sin embargo, el principal inversor del equipo sigue siendo, Mercedes. La firma alemana, que posee el 40% de la escudería, invierte este año 186,9 millones en la aportación y mejora de los motores que equipan a los bólidos plateados. Una cifra muy inferior a la de Honda o Toyota, por ejemplo, que ascienden a 314 y 205 millones, respectivamente, pero ellos son propietarios absolutos y principales proveedores de sus escuderías. En contraposición, la aportación de Ferrari -aunque no se especifica en el informe elaborado por la prestigiosa revista F1 Business- es inferior. Y la causa fundamental es que su patrocinador, Marlboro, aporta 149 millones y es el que más paga, a excepción de los propietarios.

Aunque algunos equipos han bajado sus presupuestos, como Toyota, BMW y Renault, puede obedecer en parte a que, en el caso de Toyota y Renault, han decidido vender motores a otras escuderías y ello les ha aportado un dinero extra. Globalmente, sin embargo, el presupuesto de la F-1 ha tenido un aumento del 17% en relación con la inversión de 2006 y alcanza ya 2.348 millones, una cifra que se ha elevado en 112,5 millones.

Todo esto demuestra que los esfuerzos de la Federación Internacional del Automóvil por rebajar los costes y permitir a las escuderías privadas seguir siendo competitivas frente a los constructores, no han surtido efecto. "En F-1 se invierte siempre todo lo que tienes. Y el problema es sacar dinero de cualquier parte para poder mantenerte en el máximo nivel", comenta Joan Villadelprat, ex director general de Benetton y de Prost. "Todo el dinero que no se invierte en un sitio, pasa a otro departamento, pero nunca se deja de invertir".

La congelación de los motores para los próximos cuatro años, la limitación de días de entrenamientos, el proveedor único de neumáticos, las limitaciones del control de tracción que quiere introducirse y las demás limitaciones técnicas previstas limitan sólo en teoría los presupuestos. Porque cada movimiento supone también una gran inversión en investigación para adaptarse a las nuevas normas y lograr ser los más rápidos. Ahora los equipos están trabajando para aumentar la potencia gastando menos combustible, en la mejora del cambio ultrarrápido y continuo que han adaptado ya todos los equipos, en perfeccionar más sus simuladores y en adaptar la aerodinámica a los nuevos neumáticos. Todo requiere muchísimo dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de abril de 2007