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Crónica:Fútbol | 28ª jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

Osasuna y Sevilla, chispeantes, pero sin goles

Con ambos conjuntos cogidos con alfileres -el Sevilla, por decisión de Juande Ramos, y Osasuna, por las lesiones-, pocos apostaban por un partido tan chispeante, sin goles pero con enorme emoción. Pero las formas y los estilos, cuando se aplican y se entienden a la perfección, son muy capaces de superar el brillo de las individualidades. El Sevilla llevó el fútbol hacia lo vibrante, la velocidad con sentido y casi hasta el desorden. El juego que le hace feliz, con ese punto de arrabal e indisciplina, pero siempre en un orden milimétrico.

Los locales se sumaron a la propuesta y la primera parte se convirtió en un duelo trepidante, sin que los porteros llegaran a vivir situaciones de extremo peligro, pero eximiendo al centro del campo de sus responsabilidad. Es decir, envidando jugadas. Los de Ramos fueron más constantes y un punto más creativos, pero Osasuna no perdió el tino y mantuvo el nivel. Chevantón, muy revoltoso, se convirtió en el ariete mientras Navas y Puerta trataban de abrirse paso por los flancos. El canterano Navas, tras un buen taconazo de Chevantón, puso en peligro a Ricardo, pero el fútbol de ambos equipos era más amenazante que mortífero.

OSASUNA 0 - SEVILLA 0

Osasuna: Ricardo; Javier Flaño, Cruchaga, Miguel Flaño, Corrales; Erice; Juanfran, Muñoz (Héctor Font, m. 70), Raúl García, David López (Valdo, m. 85); y Webó (Milosevic, m. 77). No utilizados: Elía; Izquierdo, Monreal, Héctor Font y Juanlu.

Sevilla: Cobeño; Hinkel (Poulsen, m. 62), Javi Navarro, Dragutinovic, David; Navas, Martí, Maresca, Puerta; Chevantón (Kanouté, m. 76) y Luis Fabiano (Kerzhakov, m. 62). No utilizados: Javi Varas; Aitor Ocio, Escudé y Duda.

Árbitro: Delgado Ferreiro. Amonestó a Maresca, Webó, Javier Flaño, David, Héctor Font, Milosevic y Juanfran.

16.500 espectadores en el Reyno de Navarra.

Mientras, los de Ziganda tiraban de su única arma ofensiva, Webó, que se vació en su desigual lucha contra Dragutinovic y Javi Navarro. Incluso llegó a rematar un par de ocasiones, pero sin poner en riesgo a Cobeño. El tiempo discurría sin que nadie consiguiese llevar el balón a las redes. Tras el descanso, no hubo demasiados cambios en la estructura. Empezaron a aparecer los nervios del resultado y, sobre todo, el cansancio físico. Dragutinovic, con un remate tras un saque de esquina que Webó atinó a despejar, y Kerzhakov pusieron algo de peligro. Osasuna, por su parte, se encomendaba a Juanfran para que rompiese por el ala derecha.

Los entrenadores menearon los banquillos para dinamizar el encuentro y, a la desesperada, tiraron de las armas de alcance: Milosevic y Kanouté. No sirvió de nada. El duelo había caído en las dudas y la incertidumbre, con más empuje del Sevilla gracias a los saques de esquina y las jugadas a balón parado. El ritmo cayó, pero la emoción seguía sobre el césped, como en un error de Cobeño, que fue lo más peligroso de Osasuna durante la segunda mitad. Incluso Ziganda recurrió a lo emotivo, a la vuelta de Valdo tras una lesión de dos meses, aunque sin cambiar ni un ápice el sino del encuentro.

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