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La vía del Salnés queda abierta tras concluir las reparaciones

Caride anuncia para verano de 2008 la apertura de la nueva autovía

Los siete kilómetros del tramo de acceso desde Curro a Ribadumia de la vía del Salnés quedaron abiertos al tráfico esta madrugada, después de que el pasado 6 de febrero se cerrase la carretera para sustituir tubos de drenaje deteriorados en sólo 13 años de existencia. Con este tramo queda totalmente operativa la vía, al sumarse a las obras ya rematadas entre Ribadumia y Sanxenxo, tramo que se reabrió el pasado 12 de marzo.

La conselleira de Política Territorial, Obras Públicas y Transportes, María José Caride, se trasladó ayer al municipio pontevedrés de Meis, acompañada por cargos de su departamento, para informar de la finalización de los trabajos de reposición de las tuberías dañadas. Caride pidió a los conductores que extremen las precauciones y que respeten los indicadores de señalización y límites de velocidad, debido a las obras de desdoblamiento que se están realizando para convertir la carretera en una autovía.

La autovía será inaugurada en el verano de 2008 y convertirá esta vía rápida, con un elevado índice de siniestralidad, en una carretera más segura y con mayor capacidad. Su inversión es de 55 millones de euros. Caride indicó que "esta es una obra para las comunicaciones del futuro y para que no nos encontremos con hundimientos de la calzada". Explicó la conselleira que, en un tiempo récord, se cambiaron 30 tubos de drenaje "para solucionar un problema estructural y para no correr riesgos".

Insistió la conselleira que, con esta obra, se garantiza "la seguridad vial por muchos años". Con el nuevo drenaje se evita el hundimiento de la calzada, ya que la capacidad de absorción de agua es muy superior a la que tenía. Este tramo entre la PO-531 desde Ribadumia a Sanxenxo fue el segundo en cerrarse al tráfico, al detectarse que el mal estado del drenaje ponía en peligro la seguridad de los usuarios. Su ejecución se adelantó un mes a los plazos previstos por la consellería.

Para abrir la vía del Salnés los operarios trabajaron incluso los fines de semana, con un calendario laboral de 20 horas semanales. Este esfuerzo realizado por la empresa concesionaria, bajo la supervisión de la Dirección Xeral de Obras Públicas, así como la estabilidad climatológica de los últimos meses, han permitido reabrir una carretera que soportará en Semana Santa una media que 20.000 vehículos diarios.

En las obras que se están realizando ahora se instalarán tuberías de hormigón con una mayor capacidad de drenaje en dos de los puntos kilométricos más conflictivos o vulnerables ante posibles riadas. La decisión de sustituir todos los tubos en ambos tramos responde a un informe de los técnicos de la consellería, ante el alarmante estado de la calzada y su posterior hundimiento en noviembre y diciembre. Una reposición que, según explicó ayer Caride, "se llevó a cabo por la seguridad del usuario, que fue siempre el principal objetivo de la consellería", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de marzo de 2007