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Reportaje:Fútbol | Fase clasificatoria para la Eurocopa de 2008

"Hay que sacar el negocio adelante"

Javi Navarro debuta en el equipo en partido oficial a los 33 años para anular a Tomasson

La onda teatral de su melena y los ojos perfectamente delineados, el cuello fibroso y la carcasa recubierta de músculos, le aproximan a los villanos o a los superhéroes de un tebeo japonés de artes marciales. Cualquiera diría que Javi Navarro es un futbolista discreto, sensible, pedagógico. Uno de esos centrales que, como apunta un amigo suyo con admiración, "es tan profesional que antes de comer jamón le quita el tocino".

"Luis habló conmigo directamente. Yo le expresé mi forma de pensar y sintonizamos"

La onda teatral de su melena y los ojos perfectamente delineados, el cuello fibroso y la carcasa recubierta de músculos, le aproximan a los villanos o a los superhéroes de un tebeo japonés de artes marciales. Cualquiera diría que Javi Navarro es un futbolista discreto, sensible, pedagógico. Uno de esos centrales que, como apunta un amigo suyo con admiración, "es tan profesional que antes de comer jamón le quita el tocino".

En efecto. Un villano de manga se comería el jamón con tocino y con hueso. Pero Javi Navarro no. Es el capitán del Sevilla y muchos jóvenes lo contemplan. Él predica con el ejemplo. "Uno tiene una edad", explica, "que, si no te cuidas..., mala marcha. Para mantenerte a este nivel tienes que estar bien de peso. Tienes que cuidar tu cuerpo".

Javi Navarro (Valencia, 1974), tiene ante sí un reto ingrato. Uno de esos compromisos que ni premian con la gloria ni siquiera con un puesto asegurado. Nunca fue titular en un partido oficial con España. Hasta hoy. Contra Dinamarca, el defensa con la reputación más áspera del campeonato deberá batirse con Tomasson, el más peligroso de los daneses.

Si Javi Navarro se impone, nadie agradecerá sus servicios. El miércoles, frente a Islandia, Puyol estará listo para ocupar su sitio. Si el vencedor resulta Tomasson, las suspicacias se concentrarán en su actuación. Así es la vida de los defensas como Navarro. Y él lo sabe: "Estoy para lo que manden. Estos partidos son atractivos porque, si salen bien, te enorgulleces. Pero, si salen mal, las culpas pueden bascular hacia ti".

Por momentos, Javi Navarro es el verdugo perfecto. En otras ocasiones recuerda a una figura trágica. La del hombre que carga con el sombrío peso de imponer los límites. Luis Aragonés ya le señaló la marca: Tomasson. Él, poco futbolero, poco atento a comprobar identidades, no recuerda si se cruzó alguna vez con el danés. "La verdad es que no tengo ni idea", dice; "no sé si cuando jugamos contra el Villarreal él estaba en el campo. No soy de mirar esas cosas. Pero, por lo que nos mostró Luis en el vídeo, va bien por arriba y remata bien con las dos piernas. Es rápido. Completo".

El seleccionador se decidió por Navarro cuando le vio batirse con los ingleses en el aire de Old Trafford. "Luis habló conmigo directamente", dice el central; "yo le expresé mi forma de pensar y sintonizamos. Lo que él decida lo acato".

"En este partido", reflexiona; "tenemos que ser muy serios. Sobre todo, tenemos que estar muy metidos. Ser muy cómplices, muy conscientes de lo que supone, para evitar cualquier fallo".

Respecto a su repentina convocatoria, su análisis es espartano y mecánico: "Son momentos difíciles. A todos nos habría gustado venir cuando todo va sobre ruedas, cuando la máquina está funcionando y no hay ningún problema. En esas situaciones, una pieza más engrana y no pasa nada. Pero, bueno, son retos personales y las cosas difíciles también motivan a las personas. En todo caso, creo que prevalece la selección. La idea de que hay que sacar el negocio adelante, esté quien esté".

Habla de engranajes, de máquinas, de ruedas y de negocio. No por nada la familia de Navarro es propietaria de una flota de camiones dedicada al transporte de mercancías. "Hay que hacer una piña y tirar para adelante", agrega; "sin especular con que si me toca, o si me pudieron llamar antes y no lo hicieron"

La fama de Javi Navarro como central violento, implacable, se suaviza en la medida en que el Sevilla se agranda. Navarro es uno de los responsables directos de adoctrinar al grupo. Cuando habla del vestuario sevillista habla de su obra: "Tiene una base de humildad, de gente muy trabajadora, que poco a poco se ha ido reforzando. Los que han ido entrando se han adaptado a esa humildad. Aunque no se hubiera ganado ningún título, había que rescatar esos valores. No siempre con el trabajo bien hecho se consiguen trofeos. A veces no logras nada. Pero el esfuerzo sigue siendo una recompensa en sí mismo".

"Tanto Pablo [Alfaro] como David [Castedo], Pepe [Martí] y yo fuimos de la etapa anterior, cuando había mucha pelea y mucho trabajo", recuerda; "hemos intentado mantener esos valores para que la gente que llegue siga velando por los mismos intereses".

A fuerza de dar el ejemplo, Javi Navarro generó aversión e hizo escuela al mismo tiempo. El jueves, en la Ciudad Deportiva de Las Rozas, coincidió con algo parecido a su heredero espiritual: Sergio Ramos. "Ése", dijo con una sonrisa paternal, "siempre tuvo las ideas muy claras. Va viento en popa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 2007