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Reportaje:

Euskadi necesita construir 100.000 pisos en la próxima década para cubrir la demanda

El País Vasco necesita construir alrededor de 100.000 pisos durante la próxima década para cubrir la demanda por parte de la población, anunció ayer el viceconsejero de Vivienda, Javier Dean. Su departamento se ha encontrado con un escenario paradójico y difícil de gestionar: la población crece con cuentagotas -el censo ha aumentado en la comunidad autónoma en apenas 20.000 personas desde 1991 hasta 2005-, pero en el mismo periodo se han construido 190.000 pisos para atender ese exiguo incremento de habitantes. ¿Cómo se explica un crecimiento tan elevado en la construcción de viviendas si no crece el número de habitantes?

El Departamento de Vivienda rechaza que se destine el suelo disponible para edificar segundas residencias

La población no crece, pero los nuevos tipos de familia y el deseo de vivir solo motivan una fuerte demanda de casas

El Gobierno advierte de que la presión inmobiliaria puede obligar a parte de la población a residir en otra comunidad

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El motivo, según el viceconsejero, es sencillo. "Cada vez viven menos personas por hogar. De las 3,3 que se registraban de media en 1991 hemos pasado a 2,6". Los hogares extensos o la familia tradicional, formada por padres, hijos e incluso abuelos, ha desaparecido casi por completo. El viceconsejero expuso ayer el imponente reto al que se enfrenta ya el País Vasco por esta ingente demanda de vivienda y advirtió de que, si no se hace un uso racional del suelo, la presión inmobiliaria puede obligar a una parte de la población a buscar su casa en otra comunidad autónoma. Entre sus recetas, apuntó la importancia de que el suelo disponible se utilice de una manera "intensiva", con construcciones en altura y para primera residencia, y rechazó el empleo de terrenos para levantar casas de segunda residencia, como chalés. "Es fundamental", recalcó.

En la actualidad, sólo el 44% de los hogares están formados por una familia clásica compuesta por padres e hijos. El resto se reparte de una manera diversa. Las parejas sin hijos son el 18%, los hogares formados por una sola persona alcanzan el 20% (es el colectivo que más ha crecido), y las familias monoparentales, con un solo progenitor, rozan el 11%. "Donde antes vivían cuatro y cinco personas", indica Dean, "ahora solo vive una".

Batería de medidas

Prueba de ello es que el principal motivo que aducen los jóvenes a la hora de buscar una vivienda es la de emanciparse en solitario (un 76,8%), frente al 19,9 que manifiesta que va a vivir en pareja. Muy lejos queda el 1,4% que dice que quiere una vivienda para poder casarse. A eso hay que unir el aumento de la esperanza de vida (Euskadi es una de las regiones del mundo con ese indicador más alto) y que los divorcios han crecido de una forma meteórica, doblándose en los últimos diez años (de 2.000 a más de 4.000). El incremento de la inmigración, aunque no ha contribuido a un aumento sustancial de la población vasca, es otro factor que ha tirado de la demanda de vivienda.

Las estimaciones del departamento apuntan que, entre los nuevos tipos de familia y un tímido repunte del número de habitantes, Euskadi necesitará alrededor de 100.000 viviendas nuevas en la próxima década. "Es una situación delicada la que nos espera: ocupar nuevos suelos, regenerar otros y liberar espacios para uso público y esparcimiento", señaló Dean.

Alquileres

Llegados a este punto, el viceconsejero desglosó las medidas sobre las que ya está trabajando el departamento. Por una parte, habló de intensificar la campaña de movilización de viviendas vacías en alquiler por medio del programa Bizigune, que garantiza a los dueños el pago de la renta y que la casa no sufrirá desperfectos. En segundo lugar, citó la rehabilitación y regeneración urbana de suelos dedicados en otro tiempo a acoger industrias, como es el caso de Zorrozaurre, en Bilbao. Además, los nuevos suelos deberán ser ocupados para primera residencia.

La ley de Suelo ya fija los límites de edificabilidad y el número de metros cuadrados de techo por hectárea, en lugar de la anterior normativa que hablaba de viviendas por hectárea, con lo que construir chalés era más fácil. Además, la ley marca que el 75% del suelo urbanizable debe ser destinado a vivienda protegida, con lo que se acota mucho el terreno de juego. Del total del parque de viviendas que existe actualmente, un 14% corresponde a pisos de segunda residencia.

Dean se mostró muy crítico con la construcción de chalés y, en general, con las casas destinadas a la segunda residencia. "En una coyuntura como la actual, no se puede gastar el suelo para una residencia de veraneo. La mejor forma de garantizar que todo se hace para primera vivienda es construir viviendas de protección oficial", insistió. El viceconsejero no dejó pasar la oportunidad de reprobar el plan de viviendas previsto para la localidad vizcaína de Bakio, que se aprobó con antelación a la Ley de Suelo, y que permite utilizar el terreno de forma extensiva.

También esbozó el proyecto de construir casas cada vez más pequeñas y, por lo tanto, más ajustadas a las necesidades reales de las nuevas familias. "Ya no tiene razón de ser destinar 90 metros cuadrados a una vivienda para que viva una persona nada más". En esta línea, el departamento ya ha introducido una cláusula en el convenio que acaba de suscribir con el Ayuntamiento de Vitoria para promover viviendas protegidas, de modo que los pisos reduzcan su tamaño según a quien vayan destinados. En las últimas promociones del Gobierno, el nivel medio de ocupación de las casas es de 1,5 personas, menos de la media para todos los hogares de Euskadi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de marzo de 2007