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Reportaje:Fútbol | 25ª jornada de Liga

A tortas en Zaragoza

Ewerthon propina un puñetazo a su compañero César, que comparte con él habitación en las concetraciones, al final del entrenamiento

Ni se muerden la lengua ni contienen sus impulsos pugilísticos. Los futbolistas del Zaragoza, eliminados el miércoles de la Copa y quizá presionados por alcanzar al final un puesto de la zona noble de la tabla, tienen los nervios a flor de piel. Tanto, que en ocasiones se vuelven excesivamente vehementes. De puertas hacia fuera, contabilizan tres episodios violentos. El último ayer, cuando Ewerthon le propinó un puñetazo a la cara de César. El impacto dejó huella -un huevo- en el portero.

El entrenamiento matutino del Zaragoza ya había concluido. O casi. Restaban los habituales estiramientos. Pero a unos metros de allí, cerca de la portería que César defendía en el partidillo previo, se lio el asunto. ¡Pum!, puñetazo seco pero sonoro de Ewerthon a César, que, aún airado, se contuvo de devolverle el golpe. Entre otras cosas, porque parte del cuerpo técnico y varios compañeros llegaron raudos para impedirlo. La gresca se había fomentado un par de minutos antes. "Vaya gol que te han metido...", soltó irónico Ewerthon al ver una preciosa vaselina de Celades a César, un tanto adelantado. El meta, iracundo, incitó al ariete con algún que otro improperio. Según fuentes del club, relacionadas con su comportamiento. Lo que le faltaba a Ewerthon, hastiado de no encontrar puerta esta temporada -lleva tres goles-. Pero los compañeros del Zaragoza no critican su falta de puntería, pues saben que Sergio García tampoco está demasiado acertado en el remate -otros tres-, sino su actitud, sus pocas ganas de esforzarse y su tendencia a retener el balón. Probablemente, el futbolista acusa su cambio de papel en el plantel; ha pasado de ser titular indiscutible a suplente irreversible.

Tras la pelea, Ewerthon tiró el peto y se marchó al vestuario. Poco después, Narcis Julià, segundo técnico blanquillo, le hizo cambiar de parecer para que acabara de estirar. Concluido el ejercicio, César, Ewerthon, Julià y Basigalup, entrenador de porteros, acudieron al despacho de Víctor Fernández. Tres minutos y como si nada. "No hay que darle importancia, ha sido un calentón de 25 segundos", alegó el entrenador. Los jugadores evitaron hacer declaraciones.

No es el primer caso del año. Diogo se enzarzó en una batalla pugilística con Luis Fabiano cuando el Zaragoza se midió al Sevilla en la Romareda; y D'Alessandro le dio un cabezazo a Messi en el partido copero del miércoles. Desde el Zaragoza no se han pronunciado al respecto. Pero esperan que no se repita un incidente similar. Aunque curiosamente Ewerthon y César comparten la habitación cuando el equipo se concentra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de marzo de 2007