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Reportaje:

Bienvenida democrática al bebé

Rivas acoge el primer 'bautizo' civil de la región y el segundo celebrado en España

Rivas Vaciamadrid

Rivas Vaciamadrid (50.000 habitantes) se convirtió ayer en la primera localidad de la región y segunda de toda España en celebrar un bautizo o acogimiento civil. La primera fue Igualada (Barcelona) en noviembre de 2004. Los bautizos civiles son una alternativa laica cuyo nombre completo es Ceremonia civil de imposición de nombre. Se trata de un acto cuyo fin es el de dar la "bienvenida democrática" al recién nacido, como lo definió su alcalde José Masa (IU), bajo los principios de libertad, igualdad y respeto, siguiendo una tradición iniciada en la Revolución Francesa.

El acto se celebró en el centro municipal de recursos para la infancia Bhima Sangha. Una de las aulas del centro, especialmente engalanada para la ocasión y repleta de juguetes, sirvió para la ocasión. Diego Rodríguez Gallardo, de cuatro meses, pasaba de brazo en brazo ajeno al significado de su bautismo administrativo. Le acompañaban sus padres, Ignacio y Rosa, sus abuelos y una bisabuela. La anciana, en una silla de ruedas, y con mente lúcida, valoró sobre todo la libertad para poder elegir entre la opción religiosa o la laica para estas celebraciones. "Yo soy católica y no voy a cambiar mis convicciones, pero lo más importante es la libertad para que cada uno actúe como crea que es lo mejor. Desde luego mi bisnieto lo será por encima de todo", afirmó.

La ceremonia se celebró a la hora prevista, las 11.15, y fue dividida en cuatro partes. En la primera el alcalde dio lectura a los artículos 12 y 27 de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Después tomó la palabra el abuelo paterno, Leopoldo Rodríguez, que recalcó "las profundas raíces democráticas que rodean a su familia". "Queremos que nuestro nieto participe del principal valor de la democracia: la libertad", subrayó. En tercer lugar fue la firma, por ambas partes, de la Carta Municipal de Ciudadanía del Niño y la Niña de Rivas, y para finalizar se entregó a Diego un obsequio del Ayuntamiento.

En una mesa aparte, unos folios en blanco servían para que los asistentes dejaran constancia escrita del momento. "Luego los vamos a plastificar y se quedarán para siempre con nosotros", explicó la abuela paterna de Diego, Isabel Ameller. El padre de Diego, Ignacio Rodríguez, comentó: "Yo estoy bautizado pero no hice la comunión. Mi mujer y yo creímos que aportar a Diego el valor democrático de la libertad sería lo mejor que podíamos hacer por él"

De momento no hay más peticiones para celebrar este tipo de actos aunque en Rivas ya se ha abierto una lista para poder solicitarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de febrero de 2007