Cientos de seguidores hicieron 'botellón' en los parques

A las 22.00, el partido entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid empezaba dentro del estadio. Pero cuatro horas antes ya había cientos de personas poniéndose hasta arriba de alcohol en los bares y parques de los alrededores del Vicente Calderón.

El artículo 30.3 de la ley regional de Drogodependencias o ley seca permite el botellón "los días de feria, fiestas patronales o similares". Y en ese apartado de "similares" es donde justificaban algunos seguidores más informados el hecho de que la Policía Municipal estuviese haciendo la vista gorda. "Es que está permitido beber los días de espectáculo. Y el fútbol es un espectáculo, en los días de teatro no sé si dejan beber, porque nunca he ido", contó un adolescente, ante la carcajada general de sus amigos.

Muchos de los que hicieron botellón trajeron las provisiones desde casa: Coca-Cola, whisky, ron, vodka, cervezas, vasos de plástico. Y muchas pipas, que dejaron el parque que hay al lado del estadio tapado con una alfombra de cáscaras. "¡Que cante todo el parque, oe, oe, oe¡", clamaban unos del Frente Atlético, sin éxito.

En otra esquina otros se dedicaron a tirar petardos, en el medio un chico subido en andas por otro arrancaba la rama de un árbol. Una farola fue agitada hasta casi caer, al cántico de "¡De Juana muérete!". Otros ultras encendieron de repente unas bengalas y se pudieron a dar saltos. Las chispas casi dan a un padre que iba al estadio con su hijo.

Venta de alcohol

"¡Que vienen los borregos¡", gritó alguien. Y aparecieron varias furgonetas antidisturbios, que pasaron por delante del parque sin detenerse. Al poco rato cruzó el autocar con los jugadores del Atlético de Madrid, y como un imán atrajo a su paso a cientos de seguidores, que levantaron las manos y gritaron "¡Atleti, Atleti¡".

Los bares y las tiendas de los alrededores vendían alcohol. Una lechería ofrecía hielos dentro un tetrabrick usado, y de otro establecimiento regentado por un ciudadano chino salían decenas de jóvenes con bolsas en la mano. "Aquí hemos podido comprar de todo, y encima el dueño nos ha dejado fumar dentro", relataron unos chicos, tan contentos.

Varios residentes de la zona protestaron porque ya están "hartos" de llamar todos los días de partido a la Policía Municipal. "Es que te levantas al día siguiente por la mañana y la calle y los parques están hechos un asco. Encima, no podemos aparcar los días de partido", se quejó una mujer.

Lo de emborracharse no tuvo límite de edad. Unos jubilados de una peña valencianista se tambaleaban mientras pedían "besitos" a las chicas que pasaban y entonaban cánticos en contra de los madridistas. Una hora antes del partido, más de uno y de dos estaban tumbados en el suelo, o vomitando. Con pocas posibilidades de poder encontrar de pie el camino al estadio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de febrero de 2007.

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