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Reportaje:RUTAS URBANAS

El barrio de los sabores caseros

Experiencias culinarias y musicales en el Lower East Side de Nueva York

Auténtico, alternativo y tradicional. Un barrio donde hablan hasta los dulces ("Hola, soy Bob, el pastel de calabaza con queso"). Y visita al deli donde se rodó 'Cuando Harry encontró a Sally'.

Bienvenidos al que fue durante décadas el portal hacia los Estados Unidos de América para miles de inmigrantes: el Lower East Side neoyorquino. Esta área de Manhattan, situada por debajo de East Houston Street y bordeada por los barrios de Chinatown, NoLita y el East Village, fue en los primeros años del siglo XX el lugar con mayor densidad de población de la tierra, y por sus calles se oía hablar en yiddish, italiano, inglés de Irlanda y chino.

El Lower East Side contemporáneo merece cientos de adjetivos elogiosos que nos pueden servir como orientación para recorrerlo. Auténtico es el primero que se nos viene a la cabeza, y para realizar una inmersión total en la autenticidad de un barrio que se conformó a base de recibir gente de todo el planeta durante décadas, lo idóneo es acudir al Tenement Museum de Orchard Street. Sus visitas guiadas nos abren una ventana a la cotidianidad de familias como los Gumpertz o los Baldizzi, que ocuparon durante años el número 97 de Orchard Street poco después de bajarse del barco en la isla de Ellis.

El Lower East Side no está tan presente en las conversaciones de los viajeros que visitan la ciudad como el archifamoso barrio del Soho o el Greenwich Village. Mejor: quiere decir que aún no ha sido tomado por las masas de turistas. También quiere decir que en portales contiguos pueden coincidir sin aspavientos el estudio de la arquitecta y yogui Elizabeth Hardwick y la tienda de pepinillos y encurtidos Guss Pickles, con su olor a vinagrazo procedente de los barriles que reciben a la clientela en la puerta. Los pepinillos de Guss son auténticos, pero no más que la repostería del local Sugar Sweet Sunshine. Sus riquísimos pasteles caseros llevan etiquetas que los autodesignan ("Hola, soy Bob, el pastel de calabaza con queso"), y su interiorismo, una pared floreada verdiamarilla con decenas de polaroids pegadas, genera un bienestar difícil de superar. Sin embargo, si se tratara de competir por el máximo grado de autenticidad y ausencia de impostación y oportunismo, el primer premio se lo llevaría el bar cervecero The Johnsons. Sus viejos sofás cubiertos con plásticos recuerdan a un local improvisado para fiestas en el garaje de la casa de los padres de un amigo. En la puerta, un letrero políticamente incorrecto anuncia sin pudor: "The Johnsons, a place for families to get drunk" (The Johnsons, un lugar para que las familias se emborrachen).

Otro adjetivo apropiado para el barrio es alternativo. Esforzarse por ser alternativo es una tarea abocada al fracaso que muchos practican. En cambio, las salas de concierto The Stone -casi en el East Village- y Tonic, ambas "minimecas" de la música experimental, lucen su medallita de alternativas desde su nacimiento. La primera es una iniciativa del compositor y saxofonista John Zorn, ideólogo del sello discográfico Tzadik. Las dos destacan precisamente por su carencia de elementos decorativos, ya sea en su fachada o en su interior. Pero no se trata de un minimalismo ornamental, sino de uno más bien ideológico que aboga por espacios despojados de todo lo que pueda distraer al viajero de la música que allí se escucha. Y para los amantes de las emociones un tanto fuertes, el ABC No RIO es la opción perfecta: el lugar de acogida de la contracultura neoyorquina desde hace 15 años no deja de sorprender con sus conciertos de hardcore todos los sábados sobre las cuatro de la tarde.

'Cuando Harry encontró a Sally'

Tradicional sería otro término adecuado para calificar al barrio. La tradición arquitectónica se halla en lugares como la sinagoga de Norfolk Street, la más antigua de la ciudad, construida por una congregación alemana de judíos en 1849 y hoy sede de la Fundación Ángel Orensanz. Otro sitio en el que tradición y popularidad confluyen es Katz's, el bar de delicatessen que durante la II Guerra Mundial enviaba salami a los soldados estadounidenses de parte de sus madres americanas. Katz's también debe su fama a la conocidísima escena, rodada en una de sus mesas, del orgasmo fingido en el filme Cuando Harry encontró a Sally. Tras asistir el orgasmo, una señora dice al camarero: "Quiero lo mismo que ella". Y bien podría referirse a uno de los sándwiches pantagruélicos de pastrami con pepinillos que se sirven en Katz's desde 1888. Y para probar otros productos elaborados en el barrio desde hace casi cien años debemos degustar los knishes. Se trata de unos pasteles de patata salados y dulces de Yonah Schimmel, un rabino rumano que los cocinaba junto a su mujer en el mismo local de East Houston Street donde hoy se cocinan rellenos de brécol, espinaca, queso, chocolate o manzana.

Mención aparte merece Economy Candy, dulcería regentada desde 1937 por los mismos dueños, que abre todos los días de la semana. El dulce del mundo entero tiene cabida en esta confitería: chicles de Bazooka; dispensadores gigantes de caramelos Pez con forma de los personajes de Barrio Sésamo Epi y Blas; conguitos y caramelos Smarties, y auténticas grageas de Bertie Bott, idénticas a las que come Harry Potter, con sabor a vómito y a sardina, entre otras lindezas.

Y para salirse de la tradición conviene pernoctar en un hotel modernísimo situado en el meollo del Lower: el Thor, de Rivington Street, cuyo nombre de aire aparentemente mitológico responde a las iniciales de The Hotel On Rivington. Quedan muchas más cosas: Orchard Street y sus tiendas de ropa de segunda mano; Clinton Street y sus locales, como el neoitaliano restaurante Falai o el bar Lotus Lounge, genuino café de barrio calificado de "arty" y "funky" en las reseñas de la prensa neoyorquina; la sombrerería retro Casa de Rodríguez, en Stanton Street, y por último, Schiller's, el local con más encanto y solera del Lower East Side: pasarán los años, abrirán más bares y restaurantes, pero Schiller's, con su suelo ajedrezado, sus columnas con espejos y su agradable atmósfera nos hará desear permanecer dentro, en el cogollo del Lower East Side, durante una eternidad que bien podría calificarse de perfecta.

Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) es autora de Mercado común (Caballo de Troya).

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

- Iberia (www.iberia.com; 902 40 05 00) tiene vuelos directos a Nueva York desde Madrid, a partir de 588 euros, tasas y gastos incluidos.- Continental Airlines (900 96 12 66; www.continental.com) vuela directo a Nueva York desde Madrid, a partir de 386 euros, precio final.

Comer

- Yonah Schimmel (001 21 24 77 28 58; www.knishery.com). East Houston, 137.- Katz's Delicatessen (001 21 22 54 22 46; www.katzdeli.com). East Houston Street, 205.

Salas de conciertos

- Tonic Club (www.tonicnyc.com; 001 21 23 58 75 01). Norfolk Street, 107.- The Stone (www.thestonenyc.com). Avenida C y 2nd Street. Schiller's.

- ABC No RIO (www.abcnorio.org; 001 21 22 54 36 97). Rivington Street, 156.

Compras

-

Guss Pickles (www.gusspickle.com; 001 51 65 69 09 09). Orchard Street, 85.- Economy Can

dy (001 80 03 52 45 44 y www.economycandy.com). Rivington Street,108.- Casa de Rodríguez (001 21 29 95 88 80; www.casaderodriguez.com). Stanton Street, 156.

Bares y cafés

- The Johnsons (001 21 24 20 99 11). Rivington Street, 123.- Sugar Sweet Sunshine Bakery Café (001 21 29 95 19 60). Rivington St., 126.

Información

- Oficina de turismo de Nueva York (001 21 24 84 12 00; www.nycvisit.com).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de febrero de 2007

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