Vecinos de Usera protestan contra el abandono de la estación de Orcasitas

En la entrada de la estación de cercanías de Orcasitas (C-5) no hay tornos. Varios agujeros en el suelo delatan el lugar del que han sido arrancados. Tampoco hay máquina expendedora de tiques, la taquilla está cerrada y el antiguo bar tiene la persiana echada desde hace meses. Los vecinos denuncian que la estación se ha convertido en "una sala de paso sin nada" y culpan a Renfe del estado de "abandono" de las instalaciones. "No es abandono, es vandalismo", replican desde la compañía ferroviaria, obligada a arreglar continuamente las máquinas que aparecen con desperfectos cada mañana.

La Asociación de Vecinos Grupo Martes de Orcasur registró ayer 3.658 firmas en el Ministerio de Fomento para protestar por el mal estado que presentan las instalaciones desde hace dos meses. "Nos sentimos abandonados por los políticos, que invierten en ladrillo y no en actuaciones sociales y sanitarias", explicó Antonio Merchán, presidente del colectivo. Asegura que Renfe retiró el equipamiento hace tres semanas y "aún no han dado señales de vida".

Más allá de una cuestión estética, la falta de instalaciones se ha convertido en una molestia para algunos de los 14.000 viajeros que cada día pasan por la estación de Orcasitas, según cálculos de la asociación.

Los vecinos sin billete tienen que atravesar la estación por el pasadizo subterráneo para llegar a la máquina que funciona al otro andén o arriesgarse a comprarlo en el lugar de destino si van con prisa. "Han puesto multas de 8 a 10 euros a tres vecinas por no llevar el billete, pero ¿qué culpa tienen si no hay máquina expendedora?", se queja Paloma Aguilar, otra integrante de la asociación.

Merchán reconoce que el mal estado de la estación corresponde a "continuos actos vandálicos de un grupo de menores". Pero se queja de que Renfe "se está amparando en eso para desmantelarla". Los residentes temen que quieran convertirla en un apeadero.

"Esto es vandalismo"

Un portavoz de Renfe niega que exista ningún plan para eliminar la estación de Orcasitas. "Invertimos continuamente en estas instalaciones", explicó ayer sobre el terreno Antonio Sánchez, portavoz de la compañía. "Volveremos a poner otra vez las máquinas como ya hemos hecho en otras ocasiones", añade señalando el cristal roto de uno de los tornos nuevos.

Cada torno de acceso cuesta 18.000 euros y las expendedoras, 48.000, según el portavoz de Renfe, que no lleva un recuento de las veces que han amanecido rotas o deterioradas en Orcasitas. "Por las mañanas nos encontramos los cristales rotos y las máquinas deterioradas porque les han arrojado algún ácido, esto no es un problema de la estación, es un problema de vandalismo que tienen que solucionar en el barrio", añade.

Sobre la firma

Pilar Álvarez

Es jefa de Última Hora de EL PAÍS. Ha sido la primera corresponsal de género del periódico. Está especializada en temas sociales y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en este diario. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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