Críticas sindicales por la caída de dos grandes pinos en la Rosaleda

La caída al suelo de dos pinos de la variedad Pinus halepensis, de unos 18 metros de altura y 120 años de edad, el pasado fin de semana en las inmediaciones de la Rosaleda del Parque del Retiro, ha sido denunciada por un portavoz de la organización de Parques y Jardines de Comisiones Obreras. Uno de los árboles aplastó el seto de ciprés que circunda el perímetro floral ajardinado. Aunque la causa inmediata de las caídas fue el viento, esta fuente sindical apunta como coadyuvante una serie de obras subcontratadas, realizadas hace dos años en las inmediaciones de la Rosaleda "sin tener en cuenta la naturaleza ni la delicadeza del contorno arbóreo, en el cual sólo se riega ya la pradera y el riego tradicional de los árboles se ha abandonado".

Federico Sepúlveda, responsable de Patrimonio Verde, organismo municipal que rige los parques madrileños, señaló por su parte que "una intensa racha de viento fue la causante de sendos abatimientos, por el efecto-vela producido en sus altas copas por aquél" y descartó cualquier otra causa.

Jardineros municipales consultados al respecto atribuyen estos dos abatimientos a la aplicación, en las inmediaciones de los árboles vencidos, de obras con técnicas de compactación del suelo y de riego que consideran dañinas, "por apelmazar los terrizos o erosionar las praderas donde crecen los árboles". Ello impide a sus raíces realizar con normalidad sus funciones biológicas y debilita su anclaje, según precisaron.

Uno de los árboles sufrió las consecuencias de la instalación, dentro de la pradera en la que se alza, de una arqueta de riego en su propia masa radicular y el otro, los efectos de la proximidad de conducciones subterráneas de regadío, que causan pudriciones.

"En los 60 primeros centímetros de la tierra o pradera sobre las que se yerguen los árboles de tal porte reside el 80% de sus raíces, pero el riego de las praderas únicamente impregna los primeros 15 centímetros", señala la misma fuente sindical, que se lamenta de la sequedad exisente bajo ese nivel en esa misma zona.

Los pinos centenarios abatidos, con sus respectivos cepellones al aire, permanecían ayer tronchados y seccionado su ramaje para ser retirados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de febrero de 2007.

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