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Tentaciones

En su última conferencia de prensa, el gobernador del Banco Central Europeo ha recogido la notable mejoría de las finanzas públicas del Área Euro como consecuencia, sobre todo, de la pujanza de los ingresos tributarios. Como señala la comisión en su último informe de Finanzas Públicas en la UME, esta evolución más favorable se viene advirtiendo desde 2003, si bien no ha sido hasta 2005 cuando los avances han sido más representativos.

Tras el bienio 2002/2003 de retrocesos cercanos a un punto porcentual de los ingresos corrientes, en 2006 se han alcanzado tasas del 5,6%, un punto más que el PIB nominal estimado para toda el área. Este dinamismo ha estado en mayor medida protagonizado por el aumento superior al 7% de los impuestos directos, pero además se verá más acompañado durante el actual ejercicio por un repunte de los ingresos indirectos, en una coyuntura cada vez más inequívoca de aceleración de la demanda y de medidas tan ortodoxas como el aumento del IVA en Alemania.

Trichet pide mayor contención del gasto público para no hacer pivotar la consolidación de las cuentas públicas sobre una mayor presión fiscal

En sus valoraciones, Trichet invitaba a una mayor contención del gasto público que permitiera no hacer pivotar la consolidación de las cuentas públicas sobre una mayor presión fiscal, en un contexto aún en el que no se han desvanecido los riesgos sobre el ciclo. Por ahora, el gasto público está previsto que crezca sólo un 3,5%, un punto menos que la economía, circunstancia que no está reñida con el casi 9% que se espera que aumente el gasto de inversión en los presupuestos del conjunto de países del euro.

No parece, por tanto, que el marco presupuestario deba representar un elemento de inquietud para las autoridades monetarias, más allá de las seis economías que la comisión aún posiciona en situación de riesgo (algunos de los nuevos países miembros y Grecia y Portugal). Pero es ahora, y no inmersos en una etapa de estancamiento, cuando deben plantearse estrategias que aseguren una mayor estabilidad en el largo plazo de las cuentas públicas. Como subraya en su informe, la evidencia empírica constata una tentación a seguir aplicando políticas fiscales procíclicas durante la recuperación en más de la mitad de los casos analizados. Portugal es un buen ejemplo de los riesgos que entraña este comportamiento, así como también, desde luego, de la inconveniencia de normas muy rígidas en tiempos de crisis.

Susana Borraz y César Cantalapiedra son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de febrero de 2007.

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