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Reportaje:

"No quiero que vuelva mi vecino"

Cincuenta personas piden que el inquilino que intentó volar el edificio no regrese a su vivienda

La comunidad de vecinos del número cuatro de la calle Molineros, en el barrio sevillano de Pino Montano, se ha puesto en pie de guerra para impedir el regreso a casa de uno de sus vecinos. Este hombre está ingresado en la unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Virgen Macarena a la espera del alta médica. El pasado nueve de enero se atrincheró en su vivienda y amenazó con hacer estallar una bombona de gas butano.

Que no vuelva. Edificio en peligro de muerte. Así rezan las pancartas que cuelgan de los balcones. La cincuentena de residentes asegura que no permitirán que el del 1º C vuelva al bloque. Dicen que su vecino no está "loco". Por el contrario, insisten en que está "muy cuerdo" y es consciente de lo que hace. "Lo que tiene es mala leche", apostilla Alfonso, uno de los afectados. Todos temen su vuelta al bloque.

El temor no es infundado. Según José María Rodríguez, abogado de la comunidad, el presunto suicida sufre un "trastorno límite de personalidad" y considera un "peligro" que conviva en esas condiciones. Tras el intento de explosión, han presentado una denuncia por un presunto delito de homicidio frustrado. Piden, al menos, prisión preventiva por considerarle un "peligro público".

El letrado explica que no tienen muchas vías de defensa: "La enfermedad que tiene no entra dentro de los parámetros legales para declararlo incapaz y conseguir así que alguien se haga cargo de él". El abogado asegura que uno de los médicos que ha tratado al presunto suicida dice que éste no sólo quiere acabar con su vida o con la de los demás, sino que, si tuviera un "botón" para hacerlo, "acabaría con el mundo".

Los vecinos han estado casi tres años "aguantando" esta convivencia. Amparo Serrano, presidenta de la comunidad vecinal, cuenta que es una persona conflictiva, "amargada" y que iba creando problemas por el barrio. Los demás afectados congregados a su alrededor asienten. Aseguran que el hombre "exigía" a otras vecinas que le hiciesen la comida o le plancharan la ropa y recuerdan ser testigos de más de una pelea. "Traficaba con droga y un día le vinieron a buscar para pegarle", relata Alfonso, "luego nos dijo que era nuestra culpa por no candar el portal".

Todos hablan del "miedo" y la "impotencia" que sienten ante esta personalidad "agresiva". Miguel Rodríguez, Inspector Jefe de la Policía Nacional y encargado de supervisar la seguridad ciudadana, habla del "perfil violento" de este hombre y confirma que el presunto suicida tiene más de 20 antecedentes policiales por "robo, agresiones y amenazas". Además, dice que en la última cabalgata de reyes ya tuvieron problemas con él.

La paciencia de los vecinos se agotó tres días después del desfile navideño. Ese día alertaron a los bomberos por un fuerte olor a gas. Su vecino se negaba a abrir la puerta y amenazaba, mechero en mano, con tirar abajo el edificio. Hubo que desalojar el inmueble y entrar a la fuerza en la vivienda. El hombre fue atendido allí mismo por intoxicación al inhalar el gas. Los vecinos se estremecen cuando recuerdan aquel día: "Quería matarnos a todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007