Reportaje:

Los negocios del detective

La agencia Winterman espera aumentar sus ingresos un 10% este año

"La sociedad empresarial se ha dado cuenta de lo importante que es tener la información previa a cualquier información". José María Vilamajó lleva más de 30 años en el oficio de detective privado; su especialidad es el mundo de los negocios. Preside la agencia de detectives Winterman Solvimar, líder en el sector y fundada por él mismo en Barcelona en 1972.

Winterman facturó siete millones de euros en 2006 y prevé un aumento de su negocio del 10% en 2007. La compañía cuenta con nueve delegaciones en España: Barcelona, Tarragona, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla, Madrid, Bilbao y Zaragoza.

La agencia, además, pondrá en marcha este año un nuevo centro operativo en Casablanca (Marruecos), con el objetivo de investigar presuntos casos de fraude en el país magrebí. También comenzará a operar en Rusia, de la mano de Inverest, para asesorar a las firmas españolas en su implantación en el mercado ruso o viceversa.

El sector textil, el de la moda y el eléctrico son los lugares donde más se recurre al espionaje industrial", dice el presidente de Winterman

Vilamajó mide sus palabras al explicar cómo funciona ese "sector gris" del contraespionaje industrial. Según el veterano investigador, muchas veces resulta complicado distinguir cuándo la actividad del investigador se halla dentro de la legalidad o cae fuera de ella. Y la discreción. El buen detective privado debe de ser casi invisible. "El investigador perfecto es aquel del que nadie sabría decir que es detective", dice Vilamajó.

El sabueso del siglo XXI es también un especialista. "El tema de las nuevas tecnologías y la investigación informática son fundamentales", repite Vilamajó. Más cifras. Winterman emplea a 120 personas, el 15% se dedica a recabar datos financieros. La formación de los agentes es así no sólo de tipo legal. Algunos de ellos son verdaderos analistas de mercado. "El espionaje ya no se hace de forma física. Cada vez se utiliza más el espionaje informático", insiste.

El 70% de la actividad de Winterman se centra en descubrir fraude en distintas manifestaciones: laboral, financiera, empresarial... Hay mucho negocio. Sobre todo en los sectores en declive, o allí donde el dinero no llega para invertir en investigación y desarrollo. El sector textil, el de la moda y el sector eléctrico son los lugares donde más se recurre al espionaje industrial para poder competir. "Si no puedes crear una patente, la copias", resume el detective.

Pero no sólo la actividad de la investigación privada tiene su campo predilecto en los negocios en crisis. La información de primera mano es muy necesaria en las urbes desarrolladas. Según Vilamajó, Madrid es la ciudad donde más se demandan los servicios de los investigadores. De ahí la nueva sede de Winterman en el barrio madrileño de Vallecas, en un entorno, el del sur de la capital, que refleja perfectamente la agresiva expansión de la ciudad hacia todas direcciones.

Las oficinas de Madrid se encuentran en los límites de un suburbio castizo de la metrópoli y un polígono industrial. Cualquier detective privado nacido de la literatura habría campado a sus anchas por esos escenarios. Incluso Pepe Carvalho, el famoso investigador creado por Manuel Vázquez Montalbán, tan detective y tan barcelonés como José María Vilamajó. "Carvalho no es la realidad del detective privado", dice frunciendo el ceño. "Esas comparaciones nos han hecho más daño que beneficio", sentencia.

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