Reportaje:Fútbol | Internacional

Drogba desafía a Shevchenko

El marfileño acusa al ucranio de ser poco solidario y le insta a justificar su contrato con el Chelsea

Equipo formado por un talonario tan flexible en lo económico como exigente en los resultados, el Chelsea se encuentra en un momento peliagudo. No sólo por las lesiones, sino por los resultados y las discusiones internas. La fractura craneal del portero Cech, arrollado por Hunt, extremo del Reading, provocó el inicio de la crisis. Tampoco ayudaron las dudas de José Mourinho con el lateral derecho, donde ha probado a Boulahrouz, Geremi, Essien y Ferreira. Más daño hizo la lesión de Terry, dictador en la zaga, que descompensó al conjunto -ha recibido gol y medio por partido en ausencia del capitán-. Y la puntilla ha sido el pulso abierto entre el presidente, Roman Abramovich, y Mourinho, que tienen a Shevchenko -en palabras del jugador ucranio- como su cabeza de turco. Drogba, el único que se salva de la quema con Lampard, reabrió el debate y hurgó en la herida.

Al contrario que en el curso anterior, ya nadie se atreve a tachar a Drogba de palo, de delantero con el sindrome Cissé (ex del Liverpool), es decir que sólo sabe chutar o moverse en el área. Incluso Mourinho buscó un recambio de garantías, un delantero que definiera mejor. Pero se marchó su compañero Crespo y, a base de pundonor y goles, disipó las dudas; en el presente ejercicio, el marfileño se destapó ante el Barça con un par de tantos magníficos y, desde entonces, entonado y confiado, es la única salida en el ataque, el referente para descongestionar la falta de ritmo o de soluciones. Así, no sólo ha dado varias asistencias de gol, sino que es el pichichi de la Premier (14 tantos, uno más que Cristiano Ronaldo) y contabiliza 21 dianas en todas las competiciones por ocho de Sheva.

El ucranio, capricho de Abramovich que costó algo más de 40 millones, ha pagado los platos rotos. Entre otras cosas, porque no es del agrado de Mourinho, quien no sólo le ha demandado más goles, sino que también le ha sentado en varias ocasiones en el banquillo. Después de unos meses tortuosos, en los que la prensa sensacionalista realzaba su poca efectividad y expresaba la felicidad de su mujer por vivir en una ciudad tan cosmopolita, Sheva sigue sin ver la luz, la puerta contraria. Brilló, sin embargo, la semana pasada en la vuelta de la semifinal de la Curling Cup ante el Wycombe Wanderers, de Segunda (4-0). "Creo que este partido le dará un poco de la felicidad que necesita", proclamó Mourinho; "ha estado metido en él desde el principio, ha tenido una actitud brillante y ha marcado goles". Pero, luego, el técnico luso amplió la reflexión, escarbó en la llaga: "Estoy contento con su actuación, no sólo por los goles. Por ejemplo, Drogba no ha marcado, pero ha jugado de forma brillante para el equipo". El marfileño aprovechó ayer la coyuntura para dar un toque de atención a su compañero en la punta del ataque. "Shevchenko se tiene que integrar lo antes posible y pensar más en el equipo", convino; "tras firmar un gran contrato, está obligado a justificarlo con goles, pero no sólo eso. A mí me encanta dar asistencias, pero también aprecio cuando me las dan, como nos ocurría el curso pasado a Crespo y a mí". Y, en un tono más conciliador, concluyó: "No somos rivales y, al contrario de lo que sucedía en otras ocasiones, tenemos sitio para los dos en la delantera".

El Chelsea ha sumado siete puntos de los últimos 18 y la polémica sigue abierta. Al Manchester United, el líder, le ha venido de perlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 27 de enero de 2007.

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