Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Fútbol | 17ª jornada de Liga

Hartos de Riquelme

El argentino, excluido por primera vez de una convocatoria del Villarreal por decisión técnica

El Villarreal ha gritado ¡basta! a Riquelme. Lo exclamó el presidente, Fernando Roig, hace unos días: "Obedecerá al club y cumplirá sus obligaciones o tendrá problemas conmigo". Y ayer lo repitió el técnico, Manuel Pellegrini, con mejores modales, pero de manera más práctica y rotunda. El chileno excluyó al argentino, en una decisión técnica, de la convocatoria para recibir mañana al Valencia, una medida inédita y revolucionaria. Es la primera vez que Riquelme se pierde un partido sin estar lesionado o sancionado o sin que el entrenador le reserve por descanso. Esta vez no hay excusa que valga. El Villarreal se ha hartado del poco compromiso y de los caprichos de su estrella. "En la lista están los que se hallan mejor para jugar en todos los aspectos: físico, técnico, de rendimiento y mental", zanjó Pellegrini, que negó un enfrentamiento personal con Riquelme.

MÁS INFORMACIÓN

Pellegrini, simplemente, ya no le considera imprescindible. El ex del Boca Juniors ha jugado siempre que ha querido. Estando bien o mal, entrenándose a fondo o no. Todo se le ha permitido. Sus alargadas estancias en Argentina cuando ha querido, sus incompletas semanas de entrenamientos por molestias físicas diversas y sus ausencias en determinados encuentros por decisión propia. Y todo se ha repetido recientemente. Gozó de un largo permiso para estar en su país con su esposa en el nacimiento de su hijo, pero ni siquiera dio las gracias por ello al club. El jueves decidió no entrenarse alegando unas molestias en una rodilla. Fue el detonante. Roig y Riquelme se encontraron en un acto benéfico en un hospital y su saludo fue gélido. Puro formalismo.

Ha comulgado Pellegrini con todo mientras Riquelme lideró al Villarreal y lo llevó a las semifinales de la anterior Liga de Campeones, contra el Arsenal. Pero precisamente desde entonces, desde el penalti fallado que eliminó al equipo a un paso de la final, Riquelme ha decaído, en juego y ánimo, y su peso en el equipo es menor. No es el líder que era. Incluso ha dejado la selección argentina. El jugador fue el líder de la pasada Liga en pases en profundidad, el segundo mejor lanzador de faltas (cuatro goles, sólo uno menos que Pernía), marcó 12 tantos y dio seis pases de gol. Cada diez minutos centraba un balón al área y cada minuto y seis segundos tocaba el balón. Ahora sigue condicionando a su equipo, pero su producción ofensiva es menor -sólo un gol, menos de tres remates por partido- y se ha quedado sin escudo. Pellegrini, por una vez con el beneplácito del jefe, se ha sentido fuerte para dejarle fuera de la cita.

El andar cansino de Riquelme sobre el campo se aceleró al salir del vestuario. Con su habitual semblante imperturbable, se fue con ligereza de la Ciudad Deportiva del Villarreal. Apenas quedaban aficionados y nadie se atrevió a preguntarle nada. Riquelme, claro, sólo habla cuando quiere. Sus formas molestan a los empleados del club. Se subió a su todoterreno con la melodía puesta de una cumbia y desapareció. Una hora antes, mientras todos estaban pendientes de Matías Fernández, el nuevo as, el nombre del viejo ídolo había sido borrado de la lista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de enero de 2007