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Reportaje:

La Luna se queda sin jardín

Los vecinos de Torres Acosta presentan un proyecto de espacio verde para la plaza y el Ayuntamiento vuelve a desestimarlo

Primero pidieron una playa para la Luna, pero no coló. Así que ahora -por pedirle que no quede-, lo intentan con un jardín. Los vecinos del entorno de la plaza de Soledad Torres Acosta, respaldados por el estudio de arquitectura Ecosistema Urbano, han presentado una propuesta al Ayuntamiento de Madrid para la remodelación de ese espacio público. El Consistorio ya ha empezado las obras en la plaza sobre la base de un proyecto que, según los vecinos, "tiene los mismos problemas que el anterior".

"La zona, donde estaban ubicados los antiguos cines Luna, necesita un proyecto más audaz y habitable. No la plaza dura y desierta de siempre. Nuestra propuesta es una apuesta para dinamizar la vida y la economía del barrio", explica Jordi Gordon, uno de los representantes vecinales.

Los vecinos dicen que la plaza "necesita un proyecto más audaz y habitable"

La asociación Acibu, a la que pertenece Gordon, impulsó en los últimos meses una comisión urbanística en la que se han ido recibiendo las propuestas de los residentes para la remodelación de la plaza. La idea era crear algo entre todos, para que los vecinos puedan "colonizar" un espacio que en los últimos años dejaron de sentir suyo.

El estudio de arquitectura Ecosistema Urbano, que ya realizó un anterior diseño de la famosa playa de la plaza, se ha encargado de nuevo del asunto. "El proyecto consiste en añadir una capa más a la obra del Ayuntamiento", explica José Luis Vallejo, del estudio. Se trata de una alfombra de unos 80 centímetros de tierra para crear un jardín de árboles y césped. El diseño incorpora también una zona de terraza, juegos para niños, zona wi-fi para conectarse a Internet y una parte para la gente mayor.

El Ayuntamiento ha desestimado de nuevo el proyecto. "No es técnicamente viable", dicen. Según el Consistorio, el estudio que lo ha realizado carece de la información necesaria sobre la zona para haberlo ideado sin fallos. Entre otras cosas, señalan, el aparcamiento que hay debajo de la plaza dificulta enormemente cualquier intervención urbanística.

"Estamos habituados a oír esto en relación a nuestras propuestas urbanas. Habitualmente, los técnicos funcionarios de ayuntamientos tienen miedo a lo nuevo", responden en Ecosistema Urbano.

"La tipología de plaza dura que ellos proponen es un modelo muy conservador y pernicioso para el espacio urbano, porque fomenta la unión ocio-consumo. Con los vecinos, proponemos como alternativa un espacio para la convivencia y no para el consumo", añaden desde el estudio.

Además de presentar el nuevo proyecto, los vecinos solicitaron la conversión del aparcamiento subterráneo libre en estacionamiento para residentes. "Si no se hace, cada día seguirán llegando miles de vehículos a la zona. Y no lo queremos, como creemos que tampoco lo quiere el Ayuntamiento", cuentan.

Según los vecinos, el Consistorio ha aceptado abrir la negociación en ese tema, "pero han dicho que primero hay que hablar con la concesionaria". Además, en la propuesta destacaron la importancia de incorporar a la remodelación, no sólo las calles que desembocan en la plaza, sino todas las aledañas.

"El Ayuntamiento no aceptó el proyecto, pero dijo que está dispuesto a escuchar. Haremos una mesa de seguimiento. Queremos convencerles de la bondad del proyecto. Es una intervención integral. No es sólo una obra de reforma. Quizá renunciaremos al proyecto, pero no a su espíritu", anuncia Jordi Gordon. "Es extraño que en Azca vayan a hacer un jardín gigante y que aquí no pueda hacerse". Pues nada, a seguir pidiéndole a la Luna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 2006