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Quintana es reelegido al frente del BNG con Beiras en la dirección

La formación galleguista propone aplicar a su comunidad el huso horario canario-portugués

Santiago de Compostela

Anxo Quintana, portavoz nacional del BNG y vicepresidente de la Xunta, logró ayer revalidar su liderazgo con el apoyo del 62% de los militantes, el más modesto obtenido por un dirigente del Bloque en su historia. En la XII Asamblea Nacional del BNG, clausurada ayer en Santiago, Quintana tuvo el respaldo de la Unión do Povo Galego (UPG), principal partido del BNG, pero no pudo evitar que los críticos sumaran, en tres listas diferentes, el 38% de los votos.

El resultado de las votaciones permite a Quintana y a sus socios controlar los máximos órganos de gobierno de la organización pero supone un jarro de agua fría para el líder del BNG y sus aliados, que confiaban en sumar más del 70% de los votos y cortar el paso de los críticos a la Executiva, el máximo órgano de gestión del Bloque.

El declive electoral del nacionalismo gallego desde 2001, así como las políticas impulsadas por Quintana desde la Xunta tras su entrada en el Gobierno, en agosto de 2005, además de los problemas de descoordinación entre la organización y el Ejecutivo han sido el caldo de cultivo del descontento de los tres grupos de oposición que este fin de semana disputaron a Quintana el control del Bloque. De todos ellos, el que más respaldo ha obtenido es la corriente Encontro Irmandiño, liderada por el ex portavoz nacional Xosé Manuel Beiras, que ha conseguido el respaldo del 18% de los militantes. Tras él quedaron A Alternativa, impulsada por el ex diputado Camilo Nogueira, y el Movemento pola Base, una candidatura de fuerte influencia sindical. Juntos han conseguido situar a cinco representantes entre los 15 miembros de la Executiva de Quintana, uno de ellos el propio Beiras.

Consultar antes de decidir

Todos reprochan a Quintana no tener en cuenta suficientemente las decisiones del Bloque y no someter a la voluntad de los militantes su actuación como miembro del Gobierno de la Xunta. De hecho, una de las pocas enmiendas a los documentos políticos oficiales que ha prosperado durante los debates de este fin de semana ha echado por tierra la autonomía de decisión de Quintana y de los conselleiros del Bloque a la hora de decidir los nombres de los altos cargos del Gobierno, que finalmente deberá refrendar el BNG.

La defensa que Quintana hizo de su gestión, la apelación a la unidad, la afirmación de que no permitirá que Galicia se quede sin Estatuto de nación y el reconocimiento de los errores cometidos no fue suficiente para lograr el 70% de los votos que necesitaba para tener una dirección sin voces críticas. Sí consiguió, no obstante, con ayuda de la UPG, sacar adelante una reforma del modelo de organización que pone fin a un cuarto de siglo de asamblearismo. A la próxima cita congresual del nacionalismo gallego ya no acudirán, como hasta ahora, los militantes que lo deseen, sino compromisarios elegidos. De lo traumático del abandono de este sistema, que hasta ahora era una seña de identidad del BNG, da idea que la propuesta salió adelante con menos del 60% de los votos.

También logró respaldo positivo una enmienda que pide la aplicación del huso horario de Canarias o Portugal, más respetuoso con la posición geográfica de Galicia que el que comparten la mayoría de los países de la UE..

El resultado de la asamblea redibuja el equilibrio interno del BNG a pocos meses de las municipales y en plena negociación de la reforma del Estatuto, en la que el Bloque ya no podrá apoyar una fórmula que no incluya el reconocimiento de Galicia como nación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de diciembre de 2006