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Reportaje:

Elogios para un fiscal querido y temido

Cientos de personas homenajean a José María Mena en su despedida como fiscal jefe de Cataluña

"Amé la justicia y odié la iniquidad". Éstas fueron las últimas palabras que pronunció el papa Gregorio VII en 1085, desde su exilio romano en el castillo de Sant'Angelo. Y esa misma sentencia fue la que el ex fiscal jefe de Cataluña José María Mena utilizó en la madrugada de ayer para cerrar su discurso y despedirse de un cargo que ha ocupado durante los últimos 10 años. Los asistentes a la cena de homenaje a Mena en el hotel Reina Sofía de Barcelona le dedicaron una cerrada ovación y se pusieron en pie en señal de reconocimiento.

Fue el momento culminante de una noche dedicada por entero a ensalzar la dilatada trayectoria personal y profesional de José María Mena (Villarcayo, Burgos, 1936), que se jubila tras más de 40 años de ejercicio como fiscal. Al acto acudieron decenas de personalidades de la vida pública catalana y española: políticos, mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad, periodistas, jueces, abogados y, sobre todo, fiscales que han estado bajo la dirección de Mena en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). La cena coincidía además con el 70º cumpleaños de Mena, que con su habitual tono jocoso confesó sentirse "un hombre afortunado" ante los cerca de 450 invitados.

"La eficacia es revolucionaria", afirma el ex fiscal jefe en la cena de despedida

Uno de los asistentes al acto fue el presidente de la Generalitat, José Montilla, que acudió acompañado de los consejeros Montserrat Tura, Joan Saura y Francesc Baltasar. "Mena ha sido un ejemplo de independencia y firmeza. Ha dignificado la figura del funcionario público", resaltó Montilla. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, subió también al estrado para destacar el fuerte vínculo de Mena con la capital catalana.

En una línea similar se expresó, a través de una grabación en vídeo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega: "Es una de las trayectorias más coherentes que he conocido, llena de coraje, autonomía e independencia". Y concluyó: "Ha creado escuela". Otro amigo del homenajeado, el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, recordó las actuaciones de Mena en su oposición al régimen franquista, y aseguró que la tarea del ya ex fiscal jefe "ha generado inquietud entre los poderosos".

Militante del PSUC bajo el franquismo, la trayectoria de Mena ha estado marcada también por su visión progresista de la función de la fiscalía. Una vez acabada la cena de gala, y después de escuchar a los oradores, le llegó el turno de micrófono a Mena: "Vivimos en una sociedad injusta". El ex fiscal defendió, frente al Estado de bienestar, "que es de los que están bien", la constitución de un Estado social, "que es de todos".

Los responsables de la Administración de justicia también tuvieron su protagonismo en el acto. En un discurso conciso, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, definió a Mena como un hombre "íntegro, de voluntad inquebrantable y juicio certero". Conde-Pumpido añadió que tanto Mena como Jiménez Villarejo "han dejado huella en los fiscales de Barcelona". También acudieron la presidenta del TSJC, María Eugenia Alegret; su antecesor en el cargo, Guillem Vidal, y el secretario de Estado de Justicia, Luis López. Mena tuvo un mensaje para todos ellos y, en especial, para los "jóvenes fiscales" que acaban de iniciar su carrera: "Tienen la obligación de no sentirse quemados y trabajar siempre de forma incansable. La desmoralización es inmoral". El ex fiscal jefe pidió que trabajen para mejorar el funcionamiento de la justicia: "La eficacia es revolucionaria".

Como colofón, Mena recibió varios regalos: un cuadro, un viaje a la Patagonia y el más curioso de todos: una falcata ilergeta, una especie de espada, símbolo de ciudadanía de Lleida, en recuerdo de su paso, ya lejano, por esa ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de diciembre de 2006