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Reportaje:FUERA DE RUTA

Año nuevo en Ciudad del Cabo

Carnaval de ritmos africanos, malayos y del Misisipi en el verano de Suráfrica

En la mañana del 1 de enero comienza la gran fiesta. En la ciudad más cosmopolita de África, las comparsas montan un frenético jolgorio con su música mestiza y sus atuendos de mil colores.

Existen por lo menos dos explicaciones legendarias de por qué el carnaval en Ciudad del Cabo se celebra con el nuevo año y en verano. Unos lo vinculan a la conmemoración del nacimiento de los coloureds (mulatos) y cuentan con sorna que Jan van Riebeeck, el holandés fundador de la ciudad, llegó a la zona de rodríguez el mes de abril de 1652. Nueve meses después, en diciembre, nacía el primer coloured. Otros explican, con mayor fundamento histórico, que el 2 de enero era el único día del año en el que los esclavos tenían fiesta y, al estilo de las chirigotas gaditanas, salían a las calles a bailar con las caras pintadas y a poner a sus amos de vuelta y media en sus canciones. La llegada en el siglo XIX de barcos del sur de Estados Unidos con comparsas carnavaleras acabó por moldear la tradición, y a los uniformes coloristas y a la música procedente del Misisipi se le añadieron atributos locales de la comunidad descendiente de esclavos malayos y de las tradiciones musicales africanas.

1 LA FIESTA

El carnaval se inicia el 1 de enero por la mañana, cuando las más de treinta formaciones -cada una con su uniforme resplandeciente de lentejuelas, satines y purpurina, gorros de paja y parasoles a juego- se ponen a marchar al ritmo de las bandas en las que priman los banjos, las trompetas y los tambores. Son más de un millar de personas, coloureds, organizadas de acuerdo con los barrios de procedencia.

Como en un recuerdo de su trágica historia, desfilan por Adderley Street, donde se encuentra el centro en el que los esclavos eran custodiados hasta su venta; por el antiguo barrio District Six (Distrito Seis), del que fueron expulsados en los sesenta y que fue posteriormente demolido por el Gobierno del apartheid, y llegan hasta el Bo-Kaap, el colorista barrio malayo. El desfile reúne a 80.000 espectadores, aunque el día que las comparsas aguardan es el 2, cuando se congregan en el estadio de Green Point para exponer sus nuevos números y competir entre sí. Las comparsas continuarán sus evoluciones el día 4 de enero y, después, todos los fines de semana del mes, cuando llevan la música a los barrios de origen, en el denominado Cape Flats, guetos en las afueras donde el sistema de segregación racial condenó a la población no blanca a vivir.

2 TABLE MOUNTAIN

El carnaval no es la única atracción de Ciudad del Cabo, cuyo enero es el agosto español, las playas y terrazas están a rebosar y reina un ambiente de vacaciones. Son de asistencia recomendable los conciertos al aire libre en el parque botánico de Kirstenbosch que se organizan cada domingo al pie de la Table Mountain, un farallón de roca a más de mil metros, la montaña que domina y confiere un carácter único a la ciudad. La ascensión se puede realizar en dos o tres horas en diferentes rutas, y para los más perezosos, un funicular llega hasta la cima, desde donde se disfruta de espectaculares vistas de la bahía y la ciudad. Además de Table Mountain, los montañeros pueden acceder a Devil's Peak (Pico del Diablo) o a Lion's Head (Cabeza del León), las otras montañas, junto con Signal Hill, que coronan la ciudad y que hacen muy difícil perderse en ella (son punto de referencia omnipresente).

3 MUSEOS Y PARQUES

Los que prefieren los museos pueden visitar el castillo de Good Hope (Buena Esperanza), la fortaleza que levantaron los contemporáneos de Jan van Riebeeck, y los museos de Arte, Antropología o Historia Natural, que se encuentran todos alrededor de la Company Gardens, el parque de la ciudad, lleno de ardillas. Uno de los más interesantes es el Museo del District Six, que recrea la historia de un barrio interracial y bohemio, condenado a desaparecer por la locura del periodo de segregación racial o apartheid.

4 LA CÁRCEL DE NELSON MANDELA

Cientos de personas se congregan a diario en el Waterfront, en el puerto, para ser llevados en barco a Robben Island y ver la cárcel en la que los prisioneros políticos fueron confinados. El histórico líder Nelson Mandela pasó allí buena parte de los 27 años que estuvo encarcelado. El Waterfront es otro de los lugares emblemáticos, y sus edificios portuarios se han convertido en un gran centro comercial.

La ciudad pretende abrirse asimismo a los townships (guetos en los que la población no blanca fue confinada) y se programan visitas guiadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de diciembre de 2006