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Entrevista:MARCELINO GARCÍA | Entrenador del Recreativo

"Defendemos la bandera del fútbol atrevido"

¿Quién es Marcelino García? "Ex futbolista no muy conocido del Sporting, el Racing, el Levante y el Elche retirado a los 28 años y que, al final de su carrera, se sacó el título de entrenador. Ahora, un técnico privilegiado por dirigir en Primera". Así se define el asturiano, de 41 años, ideólogo desde el banquillo de un Recreativo recién ascendido y que va el séptimo en la Liga con el presupuesto más bajo, pero con un juego descarado.

Pregunta. ¿Por qué se retiró tan joven?

Respuesta. Estuve parado un año a causa de una lesión de rodilla. Cuando volví, tenía un niño pequeño y debía alejarme de la familia para ganar en Segunda B lo suficiente para vivir. Tenía problemas físicos y había dejado de disfrutar.

"No somos la revelación, sino la sorpresa. Para ser la revelación hace falta llegar así a abril. No podemos perder los valores: humildad, unión, compromiso"

"Se dice que este Madrid es malo. Malo era el del curso pasado. Se pasaban el balón parados, sin criterio defensivo ni otra idea que las acciones individuales"

P. Y se hizo entrenador.

R. Siempre me fijaba en el funcionamiento del equipo, sobre todo a partir de los 25. En el Elche aproveché para sacarme el título de entrenador juvenil. El banquillo hay que tomarlo con prudencia. Me enriqueció mucho entrenar en todas las categorías.

P. Empezó en el Lealtad.

R. Un equipo de Tercera de Villaviciosa, una comarca de Asturias, de donde soy yo, cerca de Oviedo y Gijón. Allí nací, me crié y estudié. Fue mi primer club profesional y tengo un recuerdo extraordinario. Subimos a Segunda B, la única vez en la historia del Lealtad. Guardo momentos inolvidables.

P. Comenzó esta temporada como un desconocido. ¿Ya le conocen más?

R. Más que de mí, se habla del Recre. Los entrenadores dependemos del compromiso de los jugadores. La buena campaña habla bien del Recre, no de mí.

P. ¿Ha cambiado su vida?

R. En absoluto. El fútbol ni me cambió ni me va a cambiar. Soy igual que cuando maduré y formé una familia. Sería un grandísimo error variar lo que siempre fui. Me dedico a mi profesión con la misma ilusión que el año pasado en Segunda. Disfruto de mi trabajo. Pero sé que esto puede ser eventual. En el fútbol se pasa muy rápidamente del blanco al negro. Por eso debo trabajar cada día con la máxima dedicación y humildad. La ilusión nunca creo que la pierda. Hemos de saber lo que nos ha llevado hasta aquí, unos valores que no se pueden perder, sino potenciar: trabajo, humildad, unión y compromiso.

P. ¿Es el Recre la revelación?

R. La revelación, no; la sorpresa. Ocupamos un lugar diferente al destinado a nosotros por presupuesto y experiencia. Para ser un equipo revelación hace falta más tiempo, llegar así a marzo o abril. Todo lo que hemos hecho bueno en muy poco tiempo se nos puede venir abajo. Y al revés. Si lo potenciamos, podemos estar arriba.

P. ¿No es arriesgada su propuesta de fútbol ofensivo?

R. Me gusta el equilibrio defensivo para robar el balón y atacar. Es el estilo que mantengo desde que soy entrenador. Cuando no tenemos el balón, todos a recuperarlo. Con el balón, hay que dar criterio al juego porque es la mejor forma de llegar a la portería. Si sólo dominas la defensa, dependes de las individualidades. Incluso cuando perdemos, seguimos tocándola. Defendemos la bandera del fútbol atrevido. También por los futbolistas que tenemos. En el Recre no hay jugadores poderosos y de gran estructura física, sino chicos pequeñitos, rápidos y hábiles, sobre todo de medio campo adelante. Hay que aprovecharlo. No podemos jugar al fútbol directo y de rechace.

P. ¿Y la defensa?

R. No somos débiles. Los rivales no tienen muchas ocasiones. El Racing nos marcó cuatro goles, pero no por crear diez oportunidades. Fue en acciones puntuales. En cuatro llegadas, cuatro goles.

P. ¿Entiende el resultadismo?

R. Sí; en el fútbol lo entiendo todo si hay coherencia. Cualquier estilo es válido: circulación, juego directo o segunda jugada. Lo bueno es lo que te genera resultados.

P. El Madrid juega más defensivamente que el Recre.

R. El único que apuesta por un fútbol ofensivo es el Barça: reúne brillantez y eficacia. Los demás buscamos el equilibrio. El Sevilla y el Zaragoza tienen un fútbol dinámico que hace bonito el juego. Y el Madrid, aunque no con continuidad, también hace jugadas a un ritmo alto. Se dice que este Madrid es malo y a mí malo me parecía el del curso pasado. Se pasaban el balón parados, sin ningún criterio defensivo ni otra idea que las acciones individuales. Ahora hay más rigor.

P. ¿En qué entrenadores se inspira?

R. Desde que veo fútbol, el equipo ideal es el Milan de Sacchi por el juego colectivo. Hacía bonito defender. Benítez y Lotina, por cómo empezaron, su trayectoria y lo que transmiten a sus equipos, son una buena referencia.

P. ¿Es muy estudioso?

R. Estudiamos lo máximo al rival. No concibo el entrenador como persona única. Sin mis colaboradores, no sería nadie. Para el apartado físico me fío de lo objetivo. Querer saber más que la ciencia no es posible. En el apartado futbolístico me fío de lo que veo, analizo a mi equipo y a los rivales y saco conclusiones.

P. ¿Su partido perfecto?

R. Prefiero un 5-4 a un 1-0, pero pocos equipos en el mundo tienen esa capacidad de ataque.

P. ¿Y el fútbol en Primera?

R. Algunos dicen que el fútbol actual es feo, que sólo se defiende. No lo creo. A mí me gusta. En el Mundial vi partidos muy buenos y en la Liga también. ¿Por qué? Porque se juega a un ritmo altísimo. En Primera debes estar superatento. Un error te cuesta un partido.

P. ¿Trabaja mucho el ataque?

R. Igual que la defensa, pero siempre con el balón. No concibo un equipo que sólo se defienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de diciembre de 2006