Sólo castellano en los cuarteles y las demás lenguas para el público

"Todos los militares tienen el deber de conocer y el derecho de usar el castellano, lengua española oficial del Estado que se empleará en los actos y relaciones de servicio", dice el anteproyecto. No obstante, "en las dependencias donde se desarrollen actividades de información administrativa y de registro con servicio al público se emplearán, en la atención al ciudadano, las lenguas oficiales españolas conforme a la legislación aplicable en la Administración General del Estado". Con esta fórmula zanja la polémica surgida hace meses sobre el supuesto deber de aprender catalán de los militares destinados en Cataluña y aclara que, aunque el idioma de trabajo y protocolo del Ejército es el castellano, atenderá a los ciudadanos, como cualquier Administración, en la lengua oficial que éstos elijan. En su formación, los militares serán instruidos sobre la "pluralidad cultural de España".

Es en el campo de la enseñanza donde la Ley de la Carrera Militar aporta mayores novedades. Prevé "la creación de un sistema de centros universitarios de la defensa y la adscripción de éstos a una o varias universidades públicas", de forma que, al acabar su formación, los oficiales reciban un título de grado del sistema educativo general, además de su despacho de alférez. No concreta qué títulos civiles obtendrán y sólo dice que serán "los que se acuerden en el marco del convenio de adscripción" a la universidad correspondiente, según las necesidades de la defensa.

Los centros universitarios estarán ubicados en las tres academias militares, pero el acceso a los mismos tendrá los mismos requisitos que para la universidad y el profesorado deberá estar capacitación legalmente.

Los suboficiales deberían recibir un título de formación profesional de grado superior y los soldados y marineros, de grado medio. También se prevé que, mediante estudios de perfeccionamiento, los militares puedan reorientar su perfil profesional y adquirir una segunda especialidad.

La formación permanente será especialmente necesaria porque la antigüedad ya sólo servirá para el primer ascenso, mientras que los restantes se harán por clasificación (previa evaluación de los aspirantes) o por elección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de noviembre de 2006.

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