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El Atlético pretende recalificar el estadio Calderón para construir 2.200 viviendas

El club aspira a obtener unas plusvalías de más de 500 millones y la propiedad de La Peineta

El Atlético quiere dejar el Calderón y marcharse a jugar a La Peineta. De este cambio de ubicación depende su futuro económico. El club tiene una deuda de 120 millones y la operación urbanística podría reportarle más de 500 millones y la titularidad de La Peineta. El Ayuntamiento y los representantes rojiblancos negocian desde hace dos años. La viabilidad del plan depende de la edificabilidad que se dará a la superficie de 91.389 metros cuadrados que conforman las parcelas de la antigua fábrica Mahou y el estadio. Enrique Cerezo, presidente del Atlético, dice querer "cuanto más mejor". El Ayuntamiento se resiste a dar el coeficiente de edificabilidad que exige Cerezo (al menos dos metros por metro cuadrado) y que le permitiría construir 2.200 casas.

Hace un año Enrique Cerezo, presidente del Atlético, aseguraba: "Nos iremos del Calderón si recibimos una oferta que nos interese". Ayer, a preguntas de este periódico, el dirigente dio por hecho que el equipo dejará el estadio y se mostró interesado en la edificabilidad que logrará por los terrenos del club. "El Atlético jugará en Madrid. Hemos recibido ofertas de Alcorcón y de otros municipios, pero éste es un club de la capital y corresponde al Ayuntamiento encontrar una solución", asegura Cerezo. "El alcalde ha dicho en público y en privado que el Atlético será tratado de la misma manera que en su día lo fue el Real Madrid".

El futuro del Atlético pasa en buena parte por su marcha del estadio Calderón. Su situación económica es preocupante y busca una salida en la negociación que mantiene con el Ayuntamiento para marcharse a La Peineta. La deuda oficial del club asciende a 120 millones. El equipo es propiedad de la familia Gil y de Enrique Cerezo, que se llevarían la mayor parte de las plusvalías de la operación.

El Madrid logró que sus terrenos en la Ciudad Deportiva, situados en la prolongación del paseo de la Castellana, fueran recalificados. Ahora allí se construyen cuatro grandes rascacielos. La operación supuso para el club unas plusvalías de 501 millones.

El Atlético y el Ayuntamiento negocian sobre una parcela de 91.389 metros cuadrados, que es el ámbito que se obtiene si une el espacio que ocupa el estadio Calderón y la antigua fábrica de cerveza Mahou. Para realizar esta operación son necesarios dos requisitos: recalificar los terrenos de la fábrica, que son de uso industrial- para lo cual es necesario una modificación parcial del Plan General de Urbanismo-, y obtener el visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que como propietaria anterior del espacio que ocupa el estadio tiene derecho de veto.

José María Macías, presidente de la Confederación, ha explicado que dará el visto bueno si donde ahora se levanta el Calderón se construyen zonas verdes o deportivas.

El Ayuntamiento ha solicitado al Atlético que dibuje lo que pretende hacer en estos 91.389 metros cuadrados. "Para poder negociar es necesario que se ponga en un papel qué espacio se dedicaría a uso residencial, a terciario y a dotacional", aseguran fuentes de la operación. Pero el Atlético no ha aportado estos datos. "Nosotros queremos cuanto más mejor", advierte Cerezo. "Cuando se negocia, lo que se pretende es eso", admite.

El Madrid obtuvo 1,49 metros cuadrados de edificabilidad en los 105.677 metros cuadrados sobre los que se levantaba su Ciudad Deportiva. La construcción de cuatro rascacielos en sus campos de entrenamiento fue posible gracias a que el Ayuntamiento multiplicó por cinco la edificabilidad de la zona. En el barrio, la edificabilidad es de 0,3 metros por cada metro cuadrado. Fuentes de la negociación informan de que el Atlético espera obtener una edificabilidad de más de dos metros cuadrados por metro cuadrado, es decir, por cada metro de suelo que tenga, poder edificar dos metros. Con esta regla podría llegar a construir 20 bloques de viviendas de siete alturas; es decir 2.200 pisos. En esa zona, el metro cuadrado vale 4.200 euros, según cálculos realizados por el Foro Consultores

"Estamos hablando", dice Enrique Cerezo, "de uno de los últimos terrenos importantes que quedan por recalificar en esa zona, junto a la remodelación de la M-30. Y eso tiene su valor".

El Ayuntamiento no está dispuesto a hablar de porcentajes hasta que el proyecto esté dibujado y tampoco tiene prisa por acelerar el proyecto. "Hay que estudiar si es posible hacer lo que pretende el Atlético de Madrid, también hay que negociar quién se va a hacer cargo de los equipamientos y los accesos, para que no ocurra lo mismo que en la Ciudad Deportiva", aseguran.

En el Consistorio están interesados en hacerse con estos terrenos, pero "no a cualquier precio", según repite el alcalde cuando se le pregunta por esta cuestión. De hecho, el Ayuntamiento en todos los concursos que ha convocado sobre la reforma de la M-30 junto al río ha incluido los terrenos del Calderón.

Beneficios

Según consultores especializados, si la edificabilidad lograda por el Atlético fuera de dos metros cuadrados, las plusvalías podrían superar los 500 millones y, si llegaran a tres metros cuadrados, aumentarían hasta los 700 millones. La operación ha levantado tantas expectativas en el sector urbanístico que son muchas las empresas que se ofrecen de intermediarias de la operación.

El Atlético, incluso, ha obtenido ya dinero por vender parte de los llamados "usos lucrativos de la operación" -beneficios futuros de la operación-. El club la admitió hace un año en un comunicado oficial. En él informó de que el entonces presidente del Real Madrid, el constructor Fernando Martín, se había hecho con parte de estos derechos. Para cederle esos derechos, Miguel Ángel Gil Marín, en representación de la familia Gil y Gil, y Enrique Cerezo, actual presidente, constituyeron la División Inmobiliaria del Atlético y fijaron el valor de los terrenos del Calderón en 226,2 millones.

La segunda fase de la operación es determinar a quién debe corresponder la titularidad de La Peineta, donde jugaría el equipo rojiblanco. Su actual propietario es el Ayuntamiento, quien ha decidido, además, que sea el estadio olímpico. Pero el Atlético quiere ser su dueño. Además, habrá que decidir quién debe pagar los 170 millones que vale su reforma.

Cerezo: "Queremos hacer en La Peineta lo mismo que el Valencia"

Enrique Cerezo ha estado hace unos días en Valencia y ha visto el proyecto del nuevo estadio. "Queremos hacer en La Peineta lo mismo que el Valencia. Es una maravilla el estadio que han proyectado", asegura.

El Valencia ha conseguido que las instituciones municipales y regionales, ambas del PP, le recalifiquen el solar de Mestalla (89.380 metros cuadrados de edificabilidad), donde el club podrá vender nueve torres de 16 alturas y viviendas. El club valenciano espera obtener con esta venta unos beneficios de 392 millones, aproximadamente. Con ese dinero, construirá un nuevo estadio en un terreno público que el Ayuntamiento le cede en la avenida de las Cortes Valencianas a cambio de una permuta por otros solares de la ciudad que el club, presidido por el constructor Juan Soler, aún debe adquirir. El club calcula que el nuevo campo le costará 210 millones.

Los grupos vecinales de la zona han protestado por la construcción del campo al entender que la zona se saturará de tráfico por los accesos. El Valencia construirá un polideportivo en el entorno del campo por nueve millones.

El grupo socialista ha recurrido ante los tribunales la operación al considerar que el Valencia recibe una edificabilidad excesiva en Mestalla. La primera cifra era de 55.800 metros cuadrados, pero el club consiguió que el PP la aumentara al incluir nuevas calles y otras edificaciones.

En los últimos cinco años, una decena de clubes de Primera y Segunda División de la Liga española ha ingresado más de 1.000 millones de euros sólo con cambios de uso del suelo. Las operaciones inmobiliarias han saneado las cuentas y mejorado los resultados deportivos de las entidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de noviembre de 2006

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