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Reportaje:Dopaje | Revelaciones de los damnificados de la RDA

"Son demasiado poderosos"

Los abanderados de la protesta por las secuelas físicas no esperan nada de los juicios

A Karen König, ex nadadora pecosa de la antigua República Democrática Alemana, le da "vergüenza" que la confundan con un hombre cuando habla por teléfono. Cosa que, según dice, sucede "con frecuencia". Sin embargo, sentada sobre un pupitre alto de un café de moda del Berlín bohemio, cigarrillo planeando en círculos sobre el cenicero, parece increíble. Nadie sospecharía que un elemento constante de su dieta desde los once años fueron las hormonas masculinas. König es la única deportista del Este que ha demandado al Comité Olímpico Alemán. Pero su denuncia, "como todas", está varada o, peor, en retroceso desde 2000. La ex nadadora argumenta que el organismo "heredó los bienes inmuebles del de la RDA". En consecuencia, también sus pecados. Nadie, dice, le hace mucho caso.

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König, periodista local, ya no tiene muchas esperanzas. Ni le importa demasiado. Sigue la vida. No es la única. Algunos de los más significativos firmantes de la demanda colectiva contra Jenapharm, la farmacéutica que fabricaba el célebre Oral Turinabol se han descabalgado.

El asunto ha pasado, recientemente, de una corte penal a una administrativa. Además, según confesión a este periódico, uno de los principales abanderados de la causa, Andreas Krieger, ha pedido que quiten su nombre de los papeles. No quiere más juicios. Algunos deportistas empiezan a considerar que "es un asunto que ha pasado ya completamente a manos de los abogados". "Se han convertido en meros juicios de faltas", sentencia König.

Desde la potente farmacéutica también se cita a los letrados. El señor Christian Koof es el encargado de hablar de los temas legales en la empresa. Es un hombre amable que no muestra ninguna preocupación por el asunto. "El proceso sigue su curso y los que realmente saben las cosas son los abogados", concede Koof. En resumen, el desafío de las víctimas ha pasado a convertirse en un combate de esgrima legal del que cada vez se sienten más distanciados y desesperanzados los deportistas: "Jenapharm es demasiado poderosa", resumen. Ni siquiera la animosa Ines Geipel, cabecilla, habla ya con mucho entusiasmo del caso.

Empiezan a imponerse las tesis de Kristin Otto, ex compañera en las pruebas de relevos de König, y actual presentadora de televisión. Tesis que hablan de desmemoria. De pasar página. König sabe que Otto, seis veces medalla de oro en los Juegos de Seúl, también consumía pastillas azules. Lo sabe, porque la vio. "Pero nunca hablábamos de eso, era como lavarse los dientes. Nadie habla con los demás de que se lava la cara por las mañanas, ¿no? Se da por hecho". König no reprocha nada a la gente como Otto, que representa más del 90% de los medallistas de la RDA. "No quieren echar tierra sobre lo único de lo que esa sociedad estaba orgullosa". Con los costurones de la reunificación sin resolver y un creciente aumento de los movimientos neonazis en las deprimidas ciudades del este, "la mayoría prefiere recordar lo que le interesa, en lo que éramos mejores que el oeste".

El miércoles pasado el Parlamento Alemán discutió sobre las viejas fichas de la Stasi, la policía política de la Alemania del este. El propósito era derogar la ley que impide a quienes estuvieron relacionados directamente con el espionaje acceder a puestos de trabajo público. Se calcula que dos millones de personas participaron en un modo u otro en la siniestra red policial. Al final, la cámara alemana resolvió tomar una decisión intermedia: sólo se podrá seguir usando esa información para vetar a jueces y altos funcionarios. Los entrenadores deportivos no son altos funcionarios.

La propia König, cuando pasea cerca del colegio en el que empezaron a moldearla, dice que "no siente nada" porque "ya no están los que estaban".

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